Alí Jamenei actuaba como la cabeza de un sistema piramidal que controla el poder religioso, político y militar del país, lo que incluye al Cuerpo de élite de la Guardia Revolucionaria. Tras su muerte, un triunvirato compuesto por el presidente del país, el jefe del poder judicial y un miembro del Consejo de Guardianes elegido por el Consejo de Conveniencia de Irán, gobiernan el país. Un ejecutivo cuyo futuro está ligado directamente al resultado de esta contienda y los intereses de Washington y Tel Aviv. Para resolver todas las dudas que rodean a esta situación, RFI entrevistó a Ignacio Gutiérrez de Terán, profesor de estudios árabes de la Universidad Autónoma de Madrid.
RFI: ¿Podemos esperar que el nuevo Gobierno de Irán elija en los próximos días un nuevo líder supremo?
Ignacio Gutiérrez: Creo que la prioridad ahora mismo del régimen no es elegir a un guía supremo. Eso tiene una serie de dificultades técnicas. Por ejemplo, según la Constitución, este líder supremo lo elige el Consejo de Guardianes, que es un órgano formado por 88 jurisconsultos o ayatolás o gente del máximo rango religioso, no solo chií, sino también suní.
El segundo factor a tener en cuenta es que una vez elijas a un líder supremo, este se convierte en un objetivo más de los ataques estadounidenses israelíes, con lo cual darías lugar a la necesidad de salvaguardar a este personaje y dedicarle una atención en materia de seguridad que considero que los iraníes no están en condiciones de llevar a cabo. Y el tercer motivo es que se crearía una polémica interior sobre si es adecuado o no, si tiene los rasgos de la anterior Ayatolá. Recordemos que también hubo una gran polémica cuando se eligió a Jameneí, puesto que muchos decían que había sido una imposición y que Jameneí en ningún caso llegaba al nivel de conocimiento y de dominio de las ciencias islámicas, como sí decían que tenía Rouhollah Khomeini.
RFI: El presidente Donald Trump instó en un primer momento a la población a hacerse con el control del país una vez termine el conflicto. Más tarde, en una entrevista al New York Times, dijo que mantener buena parte de la estructura gubernamental representaría un “escenario perfecto” para él, ¿Cuál es la posición más probable que tome EE. UU. al final de la guerra?
Pienso que Estados Unidos va en la línea de Venezuela. Eso es algo evidente. Quieren alguien dentro del régimen para evitar el caos dentro de Irán. Los estados árabes de la zona, esto es muy importante señalarlo, colaboran activamente en la estrategia estadounidense. Es decir, desean que haya un cambio de régimen, pero lo que no quieren es que haya un colapso y un caos, puesto que eso sería muy perjudicial para países como Arabia Saudí o Emiratos Árabes. Esto también incluye a Irak, que no está participando activamente, pero es un país en el que Estados Unidos tiene intereses. En fin, podríamos decir que los países del Golfo no desean que haya un vacío de poder.
Por lo tanto, Estados Unidos sí iría en la línea de una figura más o menos moderada dentro del régimen, que sin hacer cambios sustanciales, sí permitiese que las peticiones principales de Estados Unidos sean contempladas. Y eso depende del desarrollo de la contienda y hasta qué punto Irán o el gobierno actual se sienta tan débil como para acceder en ese aspecto.
RFI: ¿Esta posición también va acorde con los intereses de Israel en la región?
Israel no va en esa línea. Israel lo que quiere es, un cambio de régimen o la destrucción absoluta de la capacidad de ataque iraní para que el propio ejército del régimen de Tel Aviv pueda atacar Irán en los momentos en los que lo vea conveniente. Es decir, repetir en Irán un poco el mismo guión que se ha llevado a cabo en Siria y Líbano, donde Israel decide en qué momento los iraníes se están acercando a un nivel peligroso de rearmamento y puedan intervenir. Estas son las 2 visiones que están chocando. Ahora mismo Estados Unidos busca acabar con el régimen, pero veamos si puede conseguirlo. El tiempo no juega a su favor, las bajas militares que pueda haber tampoco. También hay que contar con las disputas y polémicas internas que están surgiendo en Estados Unidos, que incluye a la oposición y a sectores dentro de la militancia pro-Trump que están preguntándose “qué hacemos apoyando a un Estado como es Israel y no poniendo en primera consideración los intereses particulares de Estados Unidos”. Todo esto puede hacer que en un futuro más o menos inmediato veamos algún tipo de reacomodo y de incluso vuelta a las negociaciones.
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