Aunque se esperaba un retorno gradual, la red se restableció en unas pocas horas y ahora el acceso es casi total, afirma Siavosh Ghazi, corresponsal de RFI en Teherán.
El objetivo del gobierno es demostrar que hay un retorno a la normalidad tras 40 días de guerra y cincuenta días de amenazas. Pero también es una forma de responder a las expectativas de la población, que criticaba cada vez más el corte de la red. Muchos no han podido trabajar en los últimos meses debido a esta situación. "Trabajo en cuatro áreas. Tres tienen que ver con el diseño gráfico, el marketing y la publicidad, y también con eventos culturales, y las cuatro están directamente relacionadas con Internet. No podía trabajar en absoluto. Internet es una necesidad en nuestra época", cuenta Rana, una iraní de unos cincuenta años.
"Me siento mejor ahora, por fin puedo usar mis aplicaciones favoritas", dijo Hana, una estudiante de Teherán, de 20 años, que prefirió no decir su apellido. Aún así, admitió que le "preocupa que la guerra puede reanudarse en cualquier momento".
Un temor que comparte Amir, un informático de 27 años, también residente de la capital. "Siento que aún no hay nada seguro, aunque el alto al fuego siga en pie y haya noticias de un posible acuerdo. Pero lo que nos preguntamos cada día es: '¿habrá ataques con misiles esta noche?'", comentó.
Aún no se sabe si ciertas aplicaciones como Telegram seguirán siendo bloqueadas o no. Pero el régimen se siente ahora lo suficientemente fuerte como para conceder aún más libertad, tal como se ha visto con el velo, ya que no hay más control y cada vez se ve a más iraníes vistiéndose al estilo occidental.
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