En las columnas del Financial Times, el portavoz de la unión de exportadores de petróleo iraníes detalla el plan que está sobre la mesa. Para atravesar el estrecho de Ormuz, los petroleros deberían primero enviar un correo electrónico a las autoridades iraníes y detallar su carga.
Los buques vacíos podrían pasar sin costo. Pero para los demás, habría un impuesto que podría ascender a un dólar por barril transportado, es decir, 20 millones al día al nivel de antes de la guerra. Y, sobre todo, el pago se exigiría en criptomonedas.
"Las transacciones en criptomonedas no pueden ser congeladas, bloqueadas ni embargadas. Además, la liquidación es prácticamente instantánea. Esto reforzaría la capacidad de coacción de Irán: pueden decir "¡mientras no recibamos el dinero en nuestras cuentas, no pasan!", explica Jérôme Mathis, profesor de Economía y Finanzas en la Universidad Paris-Dauphine.
Preocupaciones jurídicas y derecho internacional
Entonces, ¿estarían también las compañías navieras dispuestas a pagar en criptomonedas?
"No es ningún problema", explica un experto en el sector. "Cuando se trata de petróleo, todo es posible", asegura.
Sin embargo, este peaje plantea un verdadero problema jurídico. A diferencia del Canal de Suez o del de Panamá, el estrecho de Ormuz es una vía natural, y la Organización Marítima Internacional lo recordó el miércoles: cobrar por el paso por el estrecho es contrario al derecho internacional.
El propio Donald Trump se mostró de acuerdo con la idea de un peaje, llegando incluso a imaginar la creación de "una empresa conjunta" para, según él, obtener dividendos junto con los iraníes.
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