Ali Zarei Doozdarrehsi, quien recibió un disparo en el rostro por parte de las fuerzas de seguridad durante las manifestaciones de 2022, perdió su ojo derecho. El joven, que entonces tenía 23 años, huyó del país y se estableció en Alemania. Cercano al movimiento monárquico y partidario de Reza Pahlavi, se convirtió en uno de los símbolos de la oposición en el exilio antes de regresar a Irán “para estar al lado de sus compatriotas”. Fue detenido por las autoridades iraníes el pasado mes de abril. Encarcelado en la prisión de Ghezel Hesar, en Karaj (al oeste de Teherán), fue condenado a muerte por la justicia de la República Islámica el pasado agosto, entre otros cargos, por “corrupción en la tierra”, “propaganda contra el sistema” y “atentado contra la seguridad nacional”. Las organizaciones de defensa de los derechos humanos alertan sobre el riesgo de una ejecución inminente.

Al igual que Ali Zarei y cientos de otros hombres iraníes, Ali Delpasand también resultó herido en un ojo mientras participaba en el movimiento de protesta que siguió a la muerte de Mahsa Amini. “Yo también estaba junto a la gente con mi hija y mi esposa”, cuenta. Ali Delpasand, quien fue atacado por las fuerzas de seguridad mientras se encontraba en su auto, resultó herido en el rostro y perdió el 80% de la visión en el ojo izquierdo. Su esposa y su hija también resultaron heridas.

Originario de Kermanshah, Parsa Ghobadi también perdió su ojo izquierdo al participar en las manifestaciones de 2022. Según él, considerar al movimiento como feminista tiende a invisibilizar a los hombres que han brindado su apoyo a las iraníes: “Al principio, las manifestaciones las iniciaron mujeres jóvenes para protestar contra la muerte de Mahsa, quien había sido asesinada por su peinado, y también para apoyar a todas las mujeres que habían sido detenidas. Pero, posteriormente, fueron la injusticia, la corrupción, la malversación de fondos y la represión ejercida por el régimen las que impulsaron la continuación del movimiento”, explica.

Hombres que sacrificaron su vida

De hecho, a raíz del movimiento de protestas en apoyo a Mahsa Amini, se decretó una huelga nacional del 5 al 7 de diciembre de 2022, y los manifestantes, junto con algunos camioneros, bloquearon las calles para frenar las maniobras de las fuerzas de represión. Por otra parte, el boicot a ciertas aplicaciones gubernamentales, así como las acciones de desobediencia civil, se han mantenido año tras año. “No solo había mujeres en el movimiento. Los hombres también tuvieron un papel en su formación”, agrega Ali Delpasand. “Muchos hombres sacrificaron su vida, estuvieron en la cárcel. Junto al lema ‘Mujer, vida, libertad’, también ha estado el de “Hombre, patria, prosperidad”. “Sin la participación de los hombres, no hay cambio posible”, afirma.

Leer tambiénIrán: los partidos kurdos convocan una huelga nacional por el cuarto aniversario de la muerte de Mahsa Amini

Según diversas estimaciones, cerca de 600 personas habrían sido asesinadas por el régimen durante el movimiento de 2022, de las cuales el 85% eran hombres. Y, al igual que Ali Delpasand y Parsa Ghobadi, muchos hombres también perdieron la vista durante las protestas. Las fuerzas de seguridad “apuntaban a la cara de los hombres y al cuerpo de las mujeres”, recuerda Ali Delpasand. Muchos oftalmólogos iraníes recibieron llamadas de iraníes con lesiones en los ojos y demasiado asustados para acudir al hospital, pidiendo ayuda y asesoramiento. “Incluso atacaban los hospitales”, afirma Ali Delpasand, quien, a pesar de sus contactos en el ámbito médico, tuvo dificultades para recibir atención médica.

La antropóloga Sahar Sadjadi recuerda que, junto a Mahsa Amini y Kian Pirfalak, un niño de 10 años asesinado a tiros, otro de los rostros víctimas de la represión y símbolo del levantamiento de 2022, fue Khodanoor Lahjei, un baluchi originario de Zahedan, una de las regiones más pobres de Irán. De hecho, un video del hombre bailando con pasión, así como fotos de él atado a un mástil por las fuerzas represivas, se habían compartido miles de veces en las redes sociales. “Todos sentimos un apego por nuestra patria, seamos hombres o mujeres”, afirma Ali Delpasand.

Parsa Ghobadi recuerda que, tras la muerte de Mahsa Amini, salía cada vez que se convocaba una manifestación. En noviembre de 2022, fue blanco de un ataque por parte de Guardianes de la Revolución vestidos de civil: “Estaba en medio de la calle y no vi quién me disparó; me dio en la cara y todo se volvió negro, solo escuchaba el ruido de los disparos. En ese momento, no me imaginaba que me quedaría ciego”, recuerda. Con apenas 18 años, el joven fue finalmente detenido por las fuerzas del régimen, quienes lo interrogaron y golpearon antes de abandonarlo cerca de su casa. Desde entonces, para recuperar la vista, se ha sometido a 14 cirugías, seis de ellas en Alemania, donde lleva dos años como refugiado. Sin éxito.

No se arrepiente de nada: “En realidad, busco regresar a Irán para volver a estar en las calles junto a mi pueblo y en lucha física contra este régimen bárbaro”, explica con determinación. “Cuando decides tomar este camino, no hay vuelta atrás. Si no llegas hasta el final, si te arrepientes, te traicionas a ti mismo. Es el único camino hacia la libertad frente a este régimen. Esta revolución terminará en sangre”, afirma.

Hoy, desde el extranjero y a pesar de la presión que sufre su familia, que se quedó en Irán, Ali Delpasand también sigue con sus acciones contra el régimen participando en las actividades de la oposición en el exilio y expresándose en los medios de comunicación: “Tratamos de ser la voz de los iraníes que derramaron su sangre por la patria; debemos recuperar nuestro país. Mi deseo es ver condenados a todos los responsables del régimen”, afirma.

Las mujeres, el talón de Aquiles del régimen

En 2022, Darius* siguió el movimiento desde el extranjero: “Puse en marcha mis redes y organicé protestas desde la ciudad donde vivo”. Está convencido de ello: “La política del Estado hacia las mujeres es el talón de Aquiles de este régimen. Es el único grupo que realmente puede cambiar las cosas en nuestro país”. Para Firoozeh Kashani-Sabet, el lema “Jin, Jiyan, Azadi”, inspirado en las luchadoras kurdas de las que provenía Mahsa Amini, permitió poner “las cuestiones de género en primer plano y restableció la presencia de las mujeres como protagonistas clave del cambio en la sociedad iraní”.

Rojin Mukriyan, del University College de Cork, en Irlanda, lo confirma: “El lema feminista “Mujer, vida, libertad” se ha convertido precisamente en un grito de guerra para una forma de solidaridad intercomunitaria o transnacional entre todos los grupos étnicos de Irán”.

Pero Parsa Ghobadi prefiere hablar del “movimiento de Mahsa” o del “movimiento nacional de 2022”, “porque bajo el término “nacional” se incluye a todos los iraníes, sin importar su edad, género o etnia, y se reconocen los esfuerzos y la sangre derramada independientemente de su pertenencia a un grupo”, opina.

Ali Delpasand señala que el movimiento de 2022 fue el punto de partida de una unión de toda la oposición: “Con cada movimiento de protesta, los iraníes están cada vez más unidos. En 2022, fue la generación Z la que se unió a nosotros y luego, los días 7 y 8 de enero de 2026, vimos que todas las generaciones estaban presentes para exigir que nos devolvieran nuestra bandera, nuestra patria”.

Aunque vive en el extranjero, Darius viaja con frecuencia a Irán. En particular, fue testigo de la barbarie del régimen durante las protestas del 7 y 8 de enero pasado. Confirma las palabras de Ali Delpasand: “Cuando vas al bazar de Teherán, ves a mujeres en motocicleta y sin velo; los hombres ya no hacen comentarios inapropiados a las chicas. Parece que la sociedad ha avanzado 50 años de un solo golpe y que la gente se quiere más entre sí”, se alegra. Mariam* concluye: “En realidad, no existe una frontera entre hombres y mujeres en Irán. Todos queremos lo mismo”, explica. Es decir: el fin de este “régimen patriarcal” y de sus instituciones.

*Nombre ficticio

RFI

Radio Francia Internacional

RFI es una radio francesa de actualidad, difundida a escala mundial en francés y en 15 idiomas más, mediante 156 repetidores de FM en ondas medias y cortas en una treintena de satélites a destino de los cinco continentes, en Internet y en aplicaciones conectadas, que cuenta con más de 2.000 radios asociadas que emiten sus programas.

Ver más