Por el corresponsal de RFI en Teherán
Irán cuenta con 12 millones de motos, pero la novedad viene de otra parte. Según los medios iraníes, en los últimos dos años se han vendido unas 600.000 motos o scooters a mujeres. Una verdadera revolución cultural que se ha acelerado desde el fin de la guerra de 40 días, a mediados de abril.
Para Leyla, quien conduce motocicleta desde hace un año, la experiencia es única. “Es muy sorprendente. Esperaba escuchar algunos comentarios, bromas o cosas por el estilo. Pero desde hace un año que conduzco motocicleta, mi único problema es que no tengo licencia”, explica. “Todas las personas con las que me cruzo me animan. No solo a mí, sino a todas las chicas que andan en moto y han embellecido la ciudad. Es muy gratificante tener esa sensación. Todos te animan. Es como si fuera un proyecto común y cada uno hiciera su parte del trabajo”.
Las autoridades han anunciado que no hay ningún impedimento para expedir licencias a las mujeres, lo que podría protegerlas en caso de accidente mientras conducen su vehículo.
Esta tendencia se observa en todas partes, incluso en ciudades religiosas como Qom o Mashhad, o en ciudades culturalmente conservadoras.
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