Con Juliette Chaignon, corresponsal de RFI en Katmandú
En un café del barrio estudiantil de Katmandú, Aayush, un abogado de 31 años, se muestra enojado: “No es justo. Se debe hacer justicia”. Recuerda que Nepal es uno de los países con menores emisiones de carbono per cápita del mundo. Nada comparado con los países industrializados de América del Norte o de Europa.
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“Todos los países que emiten mucho carbono deberían asumir sus responsabilidades. Porque no son ellos quienes sufren”, afirma Aayush. “Lo que necesitamos es reducir las emisiones de carbono. Frenar las inundaciones. Evitar que los glaciares se derritan. Eso es lo más importante, más que enviarnos donaciones una vez que contamos a nuestros muertos”.

“No vamos a dejar pasar esto”
Otra exigencia: que los países contaminadores paguen indemnizaciones económicas que reflejen el daño real causado. Una medida esencial, según Suraj Raj Pandey, de 29 años: “Como país en desarrollo, Nepal no cuenta con los recursos, la mano de obra ni la resiliencia económica para enfrentar este tipo de crisis”.
Suraj y sus amigos realizan numerosos viajes a las zonas afectadas para llevarles alimentos donados por los habitantes de Katmandú.
Una semana después de la catástrofe, la situación sigue siendo de emergencia. Pero Suraj está seguro de que la juventud nepalí sabrá hacerse oír a su debido tiempo: “No vamos a dejar pasar esto… no debemos hacerlo”.
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