Sobre el papel, la economía indonesia se mantiene firme. Con un crecimiento del 5,6% en el primer trimestre de 2026, el país ha tenido un inicio de año más dinámico de lo esperado a pesar de un contexto internacional tenso. Pero detrás de estas buenas cifras, una señal preocupante para economistas y autoridades es la contracción gradual de la clase media indonesia. Según datos gubernamentales, representaba alrededor de 60 millones de personas en 2018 en un país de 285 millones de habitantes. Hoy en día, se estima que solo hay 48 millones. Una caída de alrededor del 20% en unos años.

Y esta disminución no puede explicarse por un enriquecimiento general de la población. Al contrario, parte de esta clase media se está desplazando hacia categorías económicamente más frágiles. Las primeras señales ya son visibles en la economía cotidiana: una desaceleración del gasto de los consumidores, una caída del tráfico en los centros comerciales y una caída en las ventas de autos nuevos.

Empleos precarios y dependencia a las materias primas

Para entender esta situación, primero debemos analizar el estado del mercado laboral indonesio. La economía crea empleos, pero a menudo en el sector informal. Hoy en día, casi seis de cada 10 trabajadores tienen empleos precarios y mal pagados sin una protección social real. Como resultado, los ingresos no crecen mucho y las perspectivas de ascenso social se reducen.

Otro problema estructural es la propia organización de la economía del país. Indonesia ha dependido en gran medida en los últimos años de sus recursos naturales, incluyendo níquel, carbón y aceite de palma. Estos sectores atraen inversión extranjera y sostienen las exportaciones, pero generan relativamente pocos empleos cualificados. Por el contrario, el sector manufacturero, que podría ofrecer empleos más estables y mejor remunerados, ha ido perdiendo terreno gradualmente. Indonesia también va rezagada respecto a sus vecinos asiáticos como Vietnam, especialmente en cuanto a atractivo para fábricas y cadenas de producción internacionales.

"Crecimiento empobrecedor" que preocupa a las autoridades

Esta situación alimenta una paradoja. El crecimiento económico continúa, pero sus beneficios no benefician a toda la población. Algunos economistas incluso hablan de "crecimiento empobrecedor". En varios sectores, los ingresos se están estancando o incluso disminuyendo, mientras que el coste de la vida sigue subiendo. Como resultado, muchos hogares están contrayendo deudas para mantener su nivel de vida.

El comportamiento del consumidor también está cambiando. Los indonesios están ahorrando más, posponiendo algunas compras y reduciendo el gasto no esencial. Esta advertencia pesa directamente sobre las empresas centradas en el mercado nacional y podría, a largo plazo, frenar el crecimiento del país.

Ante esta situación, el Gobierno está multiplicando las medidas sociales, las comidas escolares gratuitas, la ayuda directa a los hogares de bajos ingresos y importantes subvenciones al combustible para limitar el aumento de precios en la gasolinera. Pero estas políticas tienen un alto coste para las finanzas públicas y no resuelven el problema fundamental.

Como resultado, las autoridades ahora dependen de la inversión extranjera para atraer más fábricas, desarrollar la industria local y crear empleos mejor remunerados. Una cuestión central permanece para los años venideros: ¿puede Indonesia seguir mostrando un crecimiento sólido si una parte creciente de su población se empobrece?

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