Miles de personas se reunieron este lunes en la capital india, Nueva Delhi, respondiendo al llamado de la oposición para denunciar la revisión de las listas ordenada por la comisión electoral y exigir la renuncia de su presidente, Gyanesh Kumar.
El líder de la oposición al primer ministro Narendra Modi, Rahul Gandhi, convocó a sus seguidores a marchar hacia la Corte Suprema, un día después de dos jornadas de movilizaciones marcadas por miles de detenciones.
El Partido de las Cucarachas (CJP) le había dado 24 horas a la policía para designar un lugar autorizado para la concentración, ya que las protestas están prohibidas en la capital. Los tres principales líderes del CJP, incluido su fundador Abhijeet Dipke, fueron detenidos este fin de semana. Liberados veinticuatro horas más tarde, al igual que la mayoría de los demás manifestantes, los tres jóvenes líderes criticaron duramente al gobierno. "Modi es una vergüenza para la India", escribió Dipke en X, "el país nunca ha tenido a un cobarde ni a un bruto peor".
Rahul Gandhi instó a los ciudadanos a manifestarse "como indios". Con esta frase, el líder del Congreso y jefe de la oposición busca superar las divisiones políticas y sociales tradicionales para provocar un despertar nacional. "Que todos aquellos que creen en la democracia y quieren defenderla se unan a nosotros (…) esos cobardes (del gobierno, nota del editor) no pueden hacernos nada", declaró el representante del Partido del Congreso.
Los partidos de oposición, pues, han entrado en escena. Pero la punta de lanza de estas convulsiones sociales son los movimientos estudiantiles de izquierda, principalmente la Asociación de Estudiantes de Toda la India (All India Students’ Association, AISA) y la Federación de Estudiantes de la India (Students’ Federation of India, SFI), explica el corresponsal de RFI en Nueva Delhi, Abdoollah Earally. Son ellos quienes ocupan las calles, se enfrentan a la policía, reciben desde el sábado 10 de octubre golpes con porras y son detenidos.
El verdadero rostro de esta protesta es la joven Neha Bora, presidenta de la principal organización estudiantil. A pesar de sus múltiples detenciones, sigue presionando al gobierno. Detenida nuevamente el domingo, declaró desde su celda: "¡Yo estoy detenida, no el movimiento!".
Denuncian la violencia de las fuerzas de seguridad
Antes de la manifestación, el centro de la capital india, Nueva Delhi, quedó acordonado por decenas de miles de policías. Durante todo el fin de semana, las calles del centro permanecieron bloqueadas, se prohibió el tráfico, se suspendió el transporte público y se bloqueó el internet móvil para impedir las concentraciones.
Reporteros sin Fronteras (RSF) condenó la detención "inaceptable" de al menos 16 periodistas este fin de semana. El diputado John Brittas, del Partido Comunista de la India, también afirmó haber sido golpeado por la policía: "No es solo un ataque contra un representante electo, es un ataque contra las libertades democráticas y el estado de derecho", denunció.
La policía no ha respondido a estas acusaciones ni ha publicado un recuento de las detenciones. El domingo, la Corte Suprema, ante la cual se presentó una solicitud de emergencia, instó al gobierno a cumplir estrictamente con la ley.
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