Informe desde Budapest de la corresponsal de RFI, Florence La Bruyère
"¡Nunca me rendiré!", declaró el político de 63 años. De los 737 delegados del partido, 729 votaron por él.
Viktor Orbán ha sido reelegido a la presidencia durante un año, el tiempo necesario para calmar las críticas internas. El hombre fuerte de Budapest comienza, por otra parte, con un mea culpa.
"La responsabilidad de la derrota electoral recae sobre mis hombros. Sería injusto culpar al director de campaña, a los responsables regionales … o a los candidatos… Ha habido errores estratégicos, y yo soy el responsable", dijo refiriéndose a la derrota de las elecciones legislativas pasadas.
"De hecho, dimití de la presidencia del partido", justificó Viktor Orbán.
Una dimisión que no duró mucho, ya que, a falta de otros candidatos, Viktor Orbán se ha reelegido a sí mismo. Siempre combativo, el líder de Fidesz está convencido de que los húngaros pronto se sentirán decepcionados con el Gobierno de Peter Magyar.
"Ya veremos, en otoño, si los húngaros aguantan los abusos y el liberalismo económico del Gobierno", advirtió.
Viktor Orbán quiere rejuvenecer su partido, se felicita la prensa conservadora. Pero para los medios independientes, Orbán va directo al desastre, ya que se niega a analizar las causas de su derrota.

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