En 2019, un agente del FBI afirmó haber localizado en una bóveda en México unos 10.000 videos de pornografía infantil con menores de Guatemala, Honduras y México. El hallazgo se habría producido gracias a un informante vinculado al caso Epstein. Sin embargo, la denuncia no prosperó.
Tras las recientes revelaciones en Estados Unidos sobre el pedocriminal, autoridades y ONG hondureñas se han movilizado.
El informante del FBI, Kenneth Turner, sería la única persona que afirma haber visto físicamente los 10.000 videos. El material nunca fue incautado ni difundido públicamente.
Pero Dunia Orellana, integrante de Reportar Sin Miedo, tuvo acceso a archivos vinculados a esas revelaciones, las cuales se remontan a 2019 y fueron desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Entre los documentos figuran correos electrónicos, testimonios y reportes del FBI.
En algunos de esos documentos desclasificados se menciona a un exembajador, Anthony Wayne, señalado por haber embarazado a una niña de once años en una propiedad del consulado de Estados Unidos en Ciudad Juárez. Los archivos también apuntan a la explotación y abuso de miles de niñas centroamericanas en el marco de una red transnacional de trata de menores.
Desde una oficina en San Pedro Sula, Dunia Orellana pasó días revisando los archivos publicados por el Departamento de Justicia. Según explica, encontró 164 menciones a Honduras, además de varios reportes alarmantes.
Miles de videos de abusos a menores y pornografía infantil
"En esos documentos figura uno de los correos del informante del FBI en el que habla de 10.000 videos de niñas de Guatemala, Honduras y México, posiblemente también de otros países de Sudamérica, todas ellas víctimas de trata de menores. Dice que hay imágenes literalmente de pornografía infantil en las que se muestran diferentes tipos de abusos. Jeffrey Epstein habría contratado a alguien para que obtuviera esas imágenes", explica Orellana.
Wilmer Vásquez, director de la Red de Instituciones por la Niñez y Adolescencia, no se muestra sorprendido por estas revelaciones.
"Quienes hemos trabajado el tema de la pornografía infantil no podemos pensar que se trate de una conspiración. Estamos ante hechos reales. Esto es un negocio. Cuando se trata de dinero y poder, se recurre a lo que sea necesario. Estamos hablando de adolescentes y jóvenes de los que no existe ningún registro. ¿Dónde están? ¿Con quién están? No lo sabemos", afirma Vásquez.
Migrantes o no, secuestradas o explotadas, aún no se sabe cómo estos menores terminaron apareciendo en los videos.
"Es probable que muchos de los videos hayan sido grabados en Honduras. Estamos hablando de una estructura criminal transnacional, de redes que operan en distintos países. No descartamos que muchas de estas niñas, niños y adolescentes hayan sido secuestrados con estos fines y aparezcan en esos materiales. Esta problemática la enfrentamos desde hace décadas. Uno de los principales riesgos para las personas migrantes es precisamente ese: ser secuestradas para la esclavitud laboral o la explotación sexual comercial, incluida la pornografía", subraya.
Dunia Orellana asegura que continuará publicando investigaciones a partir de los archivos Epstein. El objetivo, dice, es no dejar en el olvido a las víctimas anónimas detrás de estos hallazgos.
"Cuando te das cuenta de que en tu país utilizaron a muchas niñas para producir estos videos y que pudieron haber sido víctimas directas, sentís mucha pena, pero también mucha rabia", concluye.
En 2025, el Ministerio Público hondureño registró 74 casos de trata en la modalidad de pornografía infantil.
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