En las últimas horas, dos médicos especialistas han viajado desde Países Bajos para subir a bordo del barco afectado, en un intento por reforzar la respuesta médica ante los casos detectados de hantavirus en el crucero MV Hondius. Paralelamente, el vuelo previsto para evacuar a un médico enfermo hacia Canarias ha sido finalmente cancelado, según ha informado el gobierno regional del archipiélago, que mantiene una postura prudente ante la llegada del buque.
El caso más reciente se ha confirmado en Suiza: un pasajero del crucero permanece hospitalizado en Zúrich tras dar positivo por hantavirus. Se trata de un paciente que regresaba de un viaje por América del Sur a finales de abril y que fue aislado de inmediato tras presentar síntomas. Según las autoridades sanitarias, las pruebas apuntan a la cepa de los Andes. Su esposa, que no presenta síntomas, permanece igualmente en aislamiento por precaución. Las autoridades suizas consideran, no obstante, que el riesgo para la población es bajo.
El foco de preocupación se sitúa en el propio crucero, donde ya se han registrado varios casos y al menos tres fallecimientos, según la Organización Mundial de la Salud. El barco, que partió de Ushuaia (Argentina) el 1 de abril con destino al archipiélago de Cabo Verde, se encuentra actualmente inmovilizado. La posibilidad de que atraque en otros puertos ha generado tensiones, como en Canarias, cuyo gobierno regional se opone a su llegada por considerar insuficiente la información disponible para garantizar la seguridad
La dimensión internacional del episodio se ha ampliado con la detección de casos en Sudáfrica, donde dos pasajeros evacuados desde el barco han sido diagnosticados. Las pruebas han confirmado que la infección corresponde a la cepa de los Andes. Una mujer neerlandesa falleció en Johannesburgo, mientras que otro paciente británico permanece hospitalizado. Las autoridades sanitarias sudafricanas han puesto en marcha un amplio rastreo de contactos, que incluye a decenas de personas que podrían haber estado expuestas durante vuelos o en instalaciones sanitarias.
La cepa de los Andes constituye un elemento central en la gestión de este brote. De las casi 40 variantes conocidas de hantavirus, es la única con capacidad de transmisión entre humanos. Sin embargo, los expertos subrayan que esta transmisión sigue siendo poco frecuente y requiere un contacto muy estrecho entre individuos. Este factor limita su propagación, aunque obliga a extremar las medidas de vigilancia y aislamiento en situaciones como la del crucero.
Habitualmente, los hantavirus se transmiten al ser humano a través de los excrementos de roedores infectados, y no entre personas, como ocurre con las variantes presentes en Europa. Por ello, la identificación de la cepa andina introduce un nivel adicional de alerta sanitaria, aunque sin justificar, por ahora, una alarma generalizada. Las autoridades coinciden en que el seguimiento de contactos y el aislamiento precoz son clave para contener cualquier posible cadena de transmisión.
En este contexto, el episodio del MV Hondius ilustra tanto los desafíos de la salud global en un mundo interconectado como la importancia de la cooperación internacional para responder a brotes que cruzan fronteras. Mientras las investigaciones continúan, la atención sigue centrada en la evolución de los casos y en la capacidad de evitar nuevas transmisiones.
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