Los incendios históricos que devastaron una superficie equivalente a cuatro veces la ciudad de París revelaron la presencia de decenas de proyectiles de la Segunda Guerra Mundial enterrados en el municipio de Le Porge, donde más de 180 casas quedaron destruidas.
Desde el viernes, los especialistas en desminado ya han recogido al menos 75 obuses de la superficie de un terreno carbonizado de unas cinco hectáreas. Según las autoridades, aún hay municiones enterradas en la zona y se realizarán nuevas operaciones.
El hallazgo ayuda a explicar las fuertes explosiones que se escucharon durante el incendio. El alcalde de Le Porge describió el episodio como un verdadero “ruido de guerra”. Aunque inicialmente se atribuyeron a la detonación de tanques de gas, podrían haber sido provocadas por el calentamiento de los explosivos enterrados, según el comandante de bomberos Thomas Mimiague.
El periódico regional La Dépêche informa que un antiguo depósito olvidado de proyectiles se incendió y que uno de los artefactos llegó a atravesar una casa evacuada. “No se trata de un depósito oficial. No sabemos exactamente por qué están aquí. Creemos que simplemente fueron abandonados”, explicó Mimiague.
Por razones de seguridad, dos complejos residenciales permanecieron cerrados al público mientras los equipos de desminado trabajan en la retirada de los artefactos. Los letreros instalados en el lugar advierten: “Peligro de muerte, presencia de obuses”.

Los artefactos, de origen francés y alemán, son principalmente proyectiles de mortero, pero también hay algunas municiones explosivas destinadas a tanques. Estas armas serán almacenadas y posteriormente destruidas en una zona militar.
Hallazgos frecuentes
El hallazgo en el suroeste de Francia recuerda que en el país se siguen encontrando regularmente explosivos de las dos guerras mundiales. Recientemente, una pareja que pescaba a orillas del río Dordoña, en Floirac, al este de Burdeos, encontró un proyectil de mortero de la Primera Guerra Mundial sobre un pequeño montón de grava. Los militares acordonaron la zona hasta la llegada de los especialistas. Aunque el artefacto ya no representaba ningún riesgo tras haber permanecido sumergido durante décadas, el episodio muestra cómo la munición histórica sigue apareciendo de manera inesperada en territorio francés.
Los expertos advierten que estos artefactos pueden seguir siendo peligrosos incluso después de décadas enterrados o sumergidos. Según los desminadores de Burdeos, el envejecimiento de los explosivos y la exposición al calor pueden aumentar su sensibilidad, lo que hace indispensable la intervención de equipos especializados.
El gobierno francés recomienda no manipular explosivos u objetos sospechosos, sino comunicar de inmediato el hallazgo a la administración municipal o a la policía, quienes activarán los servicios de desminado. La evaluación del riesgo y la remoción del artefacto son realizadas exclusivamente por especialistas.
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