Rostro serio, tono mesurado y corta carrera política. En muchos aspectos, Gadi Eisenkot es lo opuesto a Benjamin Netanyahu.
De sus 66 años, este general le ha dedicado más de 40 al Ejército. Fue jefe del Estado Mayor, nombrado en 2015 por el propio Netanyahu, y a él se enfrentó en su breve paso por el gabinete de guerra, formado para la invasión israelí de Gaza, donde murió su hijo en servicio, además de dos sobrinos.
Para muchos israelíes representa alguien ‘recto, honesto', como se traduce el nombre de su partido Yashar; la persona que impulse al fin un comité independiente de investigación sobre el ataque de Hamás, como ha prometido en campaña.
“En mi opinión, ninguna de las personas que formaban parte del gabinete el 7 de Octubre debería ocupar cargos de liderazgo. Y creo que es necesario asumir responsabilidades", sostuvo.
Eisenkot pretende acabar también con la exención militar de los judíos ultraortodoxos (sus partidos son históricos aliados de Netanyahu), pero hasta ahí las diferencias cuando se trata de los palestinos.
Eisenkot no cuestiona la violencia del Ejército israelí en Gaza –dice que eliminará a Hamás en 18 meses– y, aunque valora frenar el terrorismo de los colonos, apoya las colonias en Cisjordania, ilegales de acuerdo con el derecho internacional.
“Los asentamientos tienen un valor cuando responden a los intereses nacionales de Israel y se basan en la ley. Por ello considero que deben mantenerse, impulsarse y fortalecerse”, afirmó.
De formar gobierno, sería el cuarto general primer ministro en la historia de Israel (tras Yitzhak Rabin, Ehud Barak y Ariel Sharon), y, como hijo de judíos marroquíes, el primer mandatario mizrají. Un hito en un Estado dominado por la élite política askenazí.
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