Es el tipo de encuentro en el que uno se tantea sin correr demasiados riesgos. Favorita en las encuestas y muy esperada en un terreno históricamente desfavorable para la extrema derecha francesa, Marine Le Pen quiso mostrarse creíble: "Presentaremos ahorros por 125 mil millones de euros", indicó.
Grandes ahorros, pero también grandes gastos, sobre todo cuando defiende una jubilación a los 62, o incluso a los 60 años. Al igual que en la extrema izquierda, Jean-Luc Mélenchon, al frente de La Francia Insumisa, en ocasiones preocupó al público de los empresarios, prometiendo desobedecer los tratados europeos y cancelar la deuda pública. También fue blanco de un ataque por parte del candidato de centro derecha, Édouard Philippe. "Usted explica que vamos a quemar la deuda y va a hacer que Francia termine en quiebra bancaria", advirtió.
El ex primer ministro, pisándole los talones a Mélenchon en las encuestas, apostó por la seriedad: austeridad presupuestaria y más horas de trabajo, un programa cercano al de su competidor del centro, otro ex primer ministro, Gabriel Attal, quien, por su parte, se presentaba como más moderno. Sin embargo, a los dos exjefes de gobierno de Emmanuel Macron se les ha recordado constantemente su pasado, sobre todo por parte de los otros candidatos de la izquierda, Raphaël Glucksmann (socialdemócrata) y Marine Tondelier (ecologista), quienes los acusan de retrocesos sociales y ambientales.
Queda el candidato del partido conservador Los Republicanos, Bruno Retailleau, aplaudido en ocasiones por su discurso muy liberal por parte de los empresarios, quienes, sin embargo, esperaban más claridad de los candidatos y que, sobre todo, escucharon grandes principios y presenciaron los primeros enfrentamientos de la campaña.
Candidatos que no convencieron a los empresarios
Tras más de dos horas de debate, muchos empresarios reconocen no haber tenido un verdadero favorito.
"Más bien escuché a candidatos al cargo de primer ministro que a candidatos a la presidencia de la República", opina François Xavier Huard, director general de la federación de la industria lechera. "Faltó una visión, una perspectiva amplia sobre una ambición, sobre el lugar de Francia en el mundo, sobre adónde quieren llevarnos, adónde quieren impulsar a la juventud. Faltó un poco de ímpetu", dijo.
Los candidatos deben ser más concretos en los próximos debates, espera Antonio Márquez Da Costa, director general de MP3 PLV.
"No hay una propuesta real, no hay nada concreto, al fin y al cabo. Nadie ha cuantificado nada. Así que hay que decirles la verdad a los franceses: vamos a tener que trabajar más. Es imposible, por así decirlo, afirmar que vamos a trabajar menos, que vamos a ganar más y que nos vamos a jubilar mucho antes", sostuvo.
Sin embargo, dos candidatos parecen salir un poco mejor parados a los ojos de los empresarios. "Hay aspectos tanto en [Bruno] Retailleau como en [Gabriel] Attal que pueden resultar interesantes", opinó por su parte Serge Lambert, quien dirige la empresa Validé. "En el caso de algunos, se nota que intentan hacer un esfuerzo, ir en la dirección opuesta, desde la perspectiva de un empresario. Otros, en cambio, se aferran a sus dogmas".
No hubo grandes sorpresas, pero en cuanto a los aplausos, fue Gabriel Attal quien parece haberse ganado más el favor de los empresarios.
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