Miles de muertos y desaparecidos, mujeres y niños torturados, mujeres convertidas en esclavas domésticas y sexuales: la justicia francesa se pronunciará por primera vez sobre el genocidio de los yazidíes. El acusado es Sabri Essid, francés nacido en 1984 en Toulouse, en el suroeste del país, y presuntamente muerto en Siria en 2018.

A comienzos de 2014, Essid se unió a la organización Estado Islámico (EI) en Siria. Primero fue guardaespaldas de un alto dirigente del grupo y posteriormente miembro de Amniyat, la rama encargada de la seguridad interna y la inteligencia.

Como no existe ninguna prueba oficial de su fallecimiento, la justicia francesa sigue siendo competente para juzgarlo en ausencia. Mientras no haya una confirmación definitiva de su muerte, las autoridades judiciales han decidido continuar el proceso por si el individuo reapareciera en Siria o en Irak. El juicio debe prolongarse hasta el 20 de marzo.

"Este juicio tiene un carácter excepcional: es el primero, en París, ante un tribunal penal, contra un individuo que se unió al Estado Islámico no para cometer actos terroristas —algo que ya juzgamos regularmente— sino por haber contribuido y participado en el genocidio perpetrado por el EI contra la comunidad yazidí. Es la primera vez que este tipo de participación se juzga bajo esta calificación", explicó en entrevista con Arnaud Pontus de RFI Olivier Christen, procurador nacional antiterrorista en Francia.

No será un caso aislado: actualmente hay once procedimientos en curso relacionados con el genocidio de los yazidíes. Varios darán lugar a juicios, el primero previsto para 2027, y otros seis deberían celebrarse en los meses o años siguientes.

Este juicio se celebra en Francia, aunque los hechos imputados ocurrieron en Siria entre 2014 y 2016, porque el acusado tiene nacionalidad francesa. "En materia de crímenes internacionales, uno de los criterios que fundamentan la competencia de la justicia francesa es la denominada ‘competencia casi universal’, que permite perseguir a un autor extranjero que resida en Francia tras los hechos. Aquí estamos ante la situación de un ciudadano francés que cometió crímenes en el extranjero", precisa el procurador Christen.

A este respecto, Romain Ruiz, abogado especialista en terrorismo y derecho de guerra y representante de una víctima yazidí, declaró a RFI: "Tenemos en Francia una nueva herramienta, la competencia universal, que permite juzgar a miembros del Estado Islámico que participaron en el genocidio yazidí incluso sin vínculo con el territorio francés. Es decir, hoy podemos juzgar a un inglés, a un español o a un estadounidense. Ya no es necesario un vínculo directo entre Francia y los hechos".

"Un horror sin nombre se abatió sobre las mujeres"

"Los actos materiales que Sabri Essid cometió eran totalmente coherentes con su adhesión a la política genocida del Estado Islámico, que legitimaba la compra y reventa de mujeres y niños yazidíes, su confinamiento, su reducción a un estado servil y las numerosas violaciones cometidas contra ellas", señalaron a finales de 2024 dos jueces de instrucción del polo de crímenes contra la humanidad del tribunal de París en su auto de acusación.

Los magistrados ordenaron que el yihadista sea juzgado por genocidio, crímenes contra la humanidad y complicidad en estos delitos, cometidos en Siria entre agosto de 2014 y 2016, en perjuicio especialmente de cuatro mujeres yazidíes y sus siete hijos.

Cuatro mujeres han sido identificadas, junto con sus hijos, como víctimas de Sabri Essid. La abogada Clémence Bectarte, miembro de la FIDH y representante de las asociaciones Kinyat y Free Yezidi Foundation, representa a tres de ellas. La cuarta, parte civil, decidió finalmente no participar en el proceso, aunque estuvo representada durante la fase de instrucción.

"Hay que comprender que sobre ellas cayó un horror sin nombre", explica la abogada. "Cuando empecé a trabajar con estas cuatro mujeres hubo cierta frustración: fueron detenidas, compradas, violadas y esclavizadas por diez o quince hombres miembros de Daesh. Este juicio se refiere únicamente a uno de sus verdugos. Evidentemente no puede hacer justicia por todos los crímenes que sufrieron. Sin embargo, para ellas es muy importante poder nombrar los delitos, calificarlos jurídicamente, que sus testimonios sean escuchados y que exista un proceso de justicia".

Las yazidíes tratadas como mercancía sexual

Las mujeres yazidíes, privadas de agua, alimentos, atención médica y libertad, al igual que sus hijos, relataron "violaciones repetidas", cometidas "con violencia y brutalidad" por Sabri Essid, que las trataba "como mercancía sexual".

Según la ONU, entre 2014 y 2016 miles de mujeres y adolescentes yazidíes fueron víctimas de violaciones, secuestros y tratos inhumanos, incluida la esclavitud, mientras miles de hombres yazidíes fueron asesinados.

El procurador Christen recordó también que esta comunidad, compuesta por unas 400.000 personas, vivía en el norte de Irak, en la región de Sinjar. Tras la invasión de la zona por parte del Estado Islámico en agosto de 2014, unas 9.900 personas fueron secuestradas o asesinadas. Durante el asedio de Sinjar, otras 3.100 murieron.

"En lo que concierne al señor Essid y otros ciudadanos franceses, hay que decir que alrededor de 6.800 yazidíes —principalmente mujeres y niños— fueron secuestrados y reducidos a la esclavitud por el Estado Islámico. Algunas fueron literalmente puestas 'a disposición' de los combatientes del EI y de sus esposas, convirtiéndose en esclavas domésticas y sexuales. El término 'esclavas' es duro, pero refleja la realidad", sostiene el procurador nacional francés. "Lo que se reprocha al señor Essid tiene que ver tanto con su participación en el genocidio —pues el EI expresó una verdadera voluntad de erradicar a los yazidíes, considerados como pertenecientes a una religión sincrética y no 'del Libro’— como con una serie de crímenes subyacentes constitutivos de crímenes contra la humanidad: violaciones contra tres mujeres, reducción a la esclavitud y actos de tortura. Esta dimensión de crímenes contra la humanidad con carácter sexista es una de las especificidades del caso".

Algunas mujeres también cometieron atrocidades 

El procurador también indicó que "entre los franceses que se unieron a Daesh —aproximadamente 1.500 personas, de las cuales 500 eran mujeres— algunos están presuntamente muertos, pero hoy sabemos que algunos han utilizado esta presunción para ocultarse. Por ello continuamos los procedimientos para poder juzgarlos si reaparecen".

Sobre lo que espera la justicia francesa de este juicio, el procurador Olivier Christen afirmó: "Espero que las víctimas puedan testificar libremente, que sus palabras sean plenamente escuchadas y que podamos comprender en toda su dimensión lo que fue el Estado Islámico y hasta qué punto ciertos ciudadanos franceses —y es terrible decirlo— participaron en sus atrocidades. Solemos pensar únicamente en los combatientes, pero este es otro de los retos de estos juicios: muchas mujeres francesas que se unieron al EI, aunque hoy intenten minimizar su papel, participaron en las atrocidades, incluido el esclavismo infligido a los miembros de esta comunidad".

El próximo año, una mujer francesa que regresó de Siria, hoy de 36 años, será juzgada por delitos de terrorismo y complicidad en crímenes contra la humanidad. También se convertirá en la primera francesa juzgada por genocidio ante un tribunal penal en París, tras rechazar la justicia su recurso contra la acusación de haber esclavizado a una adolescente yazidí en 2015.

En el mismo sentido, Bectarte señaló a RFI que "durante un tiempo se consideró a las mujeres y a los miembros de las familias de los franceses que se unieron a Daesh principalmente como víctimas. Pero las investigaciones y los testimonios de muchas víctimas yazidíes mostraron que algunas mujeres también desempeñaron un papel dentro de ese sistema".

 

RFI

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