El siniestro comenzó en plena ola de calor que afecta a Francia y se propagó rápidamente en este extenso espacio forestal, compuesto principalmente por helechos y coníferas especialmente inflamables. Fontainebleau, considerado uno de los principales pulmones verdes de la región parisina, recibe alrededor de 15 millones de visitantes al año.
La magnitud del incendio obligó al despliegue de un importante dispositivo de emergencia. Unos 850 bomberos trabajan sobre el terreno con apoyo aéreo de cuatro hidroaviones Canadair, dos aeronaves tipo Dash y tres helicópteros cisterna. El uso de Canadair en la región parisina es una medida excepcional y sin precedentes.
El lunes por la noche, las autoridades habían informado de que el fuego había arrasado más de 1.300 hectáreas en apenas 24 horas, convirtiéndose en uno de los tres incendios más importantes registrados en el norte de Francia en las últimas dos décadas. En aquel momento, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, señaló que el foco principal había destruido unas 1.200 hectáreas y que un segundo incendio, declarado cerca de Fontainebleau, había consumido otras 100.
Más de 1.000 personas han sido evacuadas de Fontainebleau y localidades cercanas. Hasta el momento no se han reportado víctimas y los daños materiales siguen siendo limitados, según las autoridades.
La investigación sobre las causas del incendio sigue en marcha. El lunes, Nuñez indicó que se habían detectado una decena de puntos de inicio del fuego en un perímetro de aproximadamente un kilómetro, un elemento que apuntaba a una posible acción intencionada. Dos personas fueron detenidas y el caso quedó en manos de la fiscalía de Fontainebleau.
La emergencia coincide con la celebración este martes de la Fiesta Nacional francesa. Ante la persistencia de la tercera ola de calor del año y el elevado riesgo de incendios, numerosas localidades han optado por cancelar los tradicionales espectáculos de fuegos artificiales previstos para la noche del 14 de julio.
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