"Será el primer modelo de Ferrari completamente eléctrico en casi un siglo de historia. Se llamará 'Luce', que en italiano quiere decir 'luz'", informa Federico Guiglia desde Roma.
"Aseguran que la potencia será máxima, con una velocidad de hasta 310 Km/h, con cuatro motores eléctricos, uno por rueda. Anuncian, además, que será el coche más potente y también más caro de la institución Ferrari: alrededor de 500.000 euros", agrega.
Más allá de estos detalles técnicos, Guiglia asegura que "la gente que sueña con una Ferrari lo hace como si estuviera adquiriendo un cuadro del Renacimiento: para mirarlo y compartir su belleza. Esto lo sabía Enzo Ferrari, el empresario que el 16 de noviembre de 1929 fundó el equipo con su nombre para comprar coches de velocidad y participar en las primeras carreras de la época", agrega nuestro corresponsal.
"El mismo símbolo de Ferrari, 'il cavallino rampante', el caballo que aparece sobre fondo amarillo, era la imagen que el aviador Francesco Baracca, héroe italiano en la Primera Guerra Mundial, llevaba pintada en su avión. Enzo Ferrari conoció a los padres del aviador caído en combate, que le pidieron que adoptara el caballo para su buena suerte. Y sí la tuvo"comenta nuestro corresponsal, que evoca, sin embargo, una duda: ¿qué pasará con el "ronroneo de Ferrari", ese ruido típico del motor, entre un trueno y un león, que todos reconocen del auto rojo, quizás el más famoso del mundo?
¿Cómo será el rugido de la Ferrari eléctrica?
En París, Stéphane Geneste, responsable de la crónica de economía en RFI, confirma que cuando se piensa en un auto de lujo, "se evoca de inmediato el ruido que produce el motor, en el rugido de una Ferrari, en esa firma sonora reconocible entre todas. Más ampliamente, el lujo automovilístico se basa desde siempre en códigos claros: más potencia, más cilindros, más ruido, más sensaciones, más ligereza".
Según Geneste, los compradores de una Ferreri esperan escuchar el sonido característico que produce, las vibraciones que proporciona, la emoción mecánica que transmite. El problema es que el coche eléctrico no cumple de forma natural con todos esos criterios porque es más silencioso. Y eso es, paradójicamente, su principal defecto en el sector del lujo. Un coche eléctrico no 'hace vrooom'. Puede parecer anecdótico, pero el tema se toma muy en serio por parte de los fabricantes. Se invierten miles de millones para recrear artificialmente lo que el motor térmico producía de forma natural. En Mercedes-Benz, el nuevo AMG eléctrico simula los cambios de marcha y reproduce incluso el sonido de un motor térmico. En Porsche, se trabaja intensamente en las vibraciones y en las sensaciones de conducción. En Ferrari, incluso se habla de "preservar el ADN sonoro de la marca". En otras palabras, jugar con la emoción hasta el final.
Para Ferrari, es un gran reto. El constructor debe lograr un difícil equilibrio: tranquilizar a sus clientes históricos, apegados al motor térmico y a todo lo que representa, y al mismo tiempo seducir a una nueva generación de compradores. Una clientela más joven, más sensible a los desafíos medioambientales y, sobre todo, muy presente en Asia, donde el coche eléctrico goza de una gran aceptación y se percibe como un símbolo de modernidad.
Pero, más allá del cliente, el desafío es también industrial, estima Geneste. "El prestigio automovilístico ya no se definirá solamente por la mecánica tradicional. Mañana, la diferencia se jugará en la batería, en su peso, en el software integrado, en los motores eléctricos y en la capacidad de los constructores para desarrollar sus propias tecnologías. El motor V12, símbolo del pasado, deja progresivamente su lugar a una nueva batalla: la de la innovación", concluye el periodista de RFI.
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