Por el corresponsal de RFI en Washington
La familia de Renee Good, mujer asesinada de 37 años por un agente de inmigración en Minneapolis, ha anunciado dos demandas contra el gobierno estadounidense y miembros de la administración Trump.
Renee Good, ciudadana estadounidense, fue asesinada a tiros por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante una redada migratoria en enero desatando grandes protestas en Minneapolis y otras ciudades del país.
En la primera demanda, la familia acusa al gobierno de "agresión, asalto, detención ilegal, infligir intencionalmente angustia emocional y negligencia que causó la muerte de Renee".
La segunda demanda se dirige contra el agente del ICE, Jonathan Ross, quien disparó a Good, así como contra el subjefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, la exsecretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, el asesor de la Casa Blanca para la frontera, Tom Homan, entre otros por "conspirar para interferir con los derechos civiles por parte de altos funcionarios federales, agentes federales de inmigración y particulares".
"La muerte de Renee no fue un accidente", dijeron los abogados de la familia, calificándola como el "resultado previsible" de políticas que fomentaban enfrentamientos agresivos.
El gobierno de Trump ha defendido su ofensiva antiinmigración y la actuación de sus agentes, sosteniendo que el uso de fuerza letal en este caso fue justificado.
Un video del tiroteo mostró a Good hablando calmadamente con los agentes desde el interior de su vehículo antes de intentar alejarse.
La demanda de la familia afirma que ella estaba desarmada, no era sospechosa de ningún delito y se alejaba del agente en su automóvil cuando este disparó.
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