El plan que Bessent bautizó como Operación Paria Económico tiene como objetivo intensificar la presión económica sobre el régimen iraní. El discurso de Bessent llega casi seis meses después del inicio de una guerra contra Teherán que se ha estancado, con las conversaciones de paz paralizadas e Irán bloqueando la mayor parte del tráfico a través del crucial estrecho de Ormuz, crítico para el comercio de hidrocaburos.
"Que no haya ninguna ambigüedad sobre la posición de Estados Unidos. Cualquier tipo de relación económica con este régimen asesino expondrá a los responsables a todo el alcance del poder estadounidense", dijo el secretario del Tesoro, advirtiendo sobre posibles repercusiones económicas para países, entidades e instituciones que participen en actividades económicas con Irán.
Estas actividades abarcan cinco sectores, entre ellos los activos digitales, la tecnología, el oro, la aviación y el transporte marítimo.
Cabe mencionar que algunos de los países más afectados por esta medida serían Emiratos Árabes Unidos y Pakistán, socios estratégicos de Estados Unidos en la región.
Sin embargo, no se hizo ninguna mención a los bancos chinos que ayudan a facilitar las transacciones iraníes ni a la economía china, principal destino del petróleo iraní.
Analistas señalan que esto también estaría relacionado con el interés de evitar tensiones de cara a la reunión que Trump mantendrá con Xi Jinping el próximo mes.
Por su lado China afirmó el martes que defenderá sus intereses. "La cooperación entre China e Irán siempre se ha efectuado dentro del marco del derecho internacional y no debe ser objeto de interferencias o perturbaciones", declaró en rueda de prensa Lin Jian, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino.
Agregó que "China ha manifestado en numerosas ocasiones que se opone firmemente a las sanciones unilaterales ilegales (…) China tomará todas las medidas necesarias para salvaguardar firmemente sus derechos e intereses".
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