¿Expulsar a trabajadores inmigrantes para crear más empleos? ¿Los trabajadores nacidos en Estados Unidos ocupan los puestos dejados por los trabajadores expulsados debido a los controles de ICE? ¿Las empresas han aumentado los salarios para atraer a más trabajadores locales? Las respuestas a estas preguntas no son lo que esperaba la Administración Trump, según un estudio del National Bureau of Economic Research.

La metodología empleada por las investigadoras de este organismo de investigación privado, sin fines de lucro y no partidista, es bastante simple: comparar las zonas fuertemente afectadas por las detenciones de ICE con las zonas menos afectadas, antes y después del endurecimiento de los controles.

Primer hallazgo, en las zonas donde ICE actúa más, los trabajadores inmigrantes más vulnerables trabajan menos. El empleo disminuye en un 4%. Pero lo más sorprendente es otro aspecto. Esta disminución no se explica únicamente por las expulsiones. Muchos trabajadores inmigrantes permanecen en el territorio estadounidense, pero reducen su actividad o dejan de trabajar, por miedo. Miedo de ser controlados en el camino al trabajo, miedo de ser arrestados directamente en su lugar de trabajo. La política migratoria produce aquí un efecto psicológico que se convierte, por consiguiente, en un fenómeno económico.

El mito del "reemplazo de empleo" es un mito

Otro hallazgo importante de este estudio: los trabajadores nacidos en Estados Unidos no recuperan estos empleos. El argumento del reemplazo de empleo, según el cual cuando un inmigrante deja su puesto, un trabajador estadounidense toma automáticamente su lugar, resulta ser falso. Para entender por qué, es necesario observar de más cerca el funcionamiento del mercado laboral. La visión política supone que los trabajadores inmigrantes y los trabajadores nativos son intercambiables. Sin embargo, en la realidad económica, a menudo son complementarios. Tomemos el ejemplo de un sitio de construcción. Un obrero sin papeles frecuentemente realiza las tareas físicas más pesadas, mientras que un empleado estadounidense supervisa, coordina o gestiona la logística. Si el primero desaparece, el segundo no automáticamente obtiene un puesto adicional. Al contrario, el proyecto se ralentiza, algunos trabajos se retrasan o incluso se cancelan.

¿Por qué los trabajadores estadounidenses poco cualificados no ocupan estos puestos? Porque muchos de estos empleos siguen siendo poco atractivos: físicamente agotadores, a veces peligrosos, a menudo estacionales, con horarios irregulares y salarios considerados insuficientes. En la agricultura, la construcción o algunas actividades industriales, los empleadores ya tienen dificultades para reclutar, incluso cuando el desempleo aumenta.

Menos actividad, más tensiones económicas

Otra sorpresa, las empresas no necesariamente responden aumentando los salarios para atraer a más trabajadores locales. El estudio muestra, por el contrario, que las remuneraciones no aumentan de forma significativa. Ante la escasez de mano de obra, muchos empleadores optan por otra solución: reducen su actividad. Aceptan menos pedidos, ralentizan su producción y posponen algunas inversiones. Esto es lo que los economistas llaman un choque de oferta negativo, o cuando hay menos trabajadores disponibles significa menos producción, con el riesgo de aumento de precios a largo plazo. En otras palabras, una política diseñada para proteger el mercado laboral podría, paradójicamente, contribuir a debilitarlo.

Los efectos superan incluso el mercado de empleo. En Minnesota, otro estudio menciona más de 600 millones de dólares en consumo perdido en un mes, señal de que el miedo a los controles también reduce el gasto de los hogares inmigrantes. Esto recuerda otro aspecto esencial de la economía estadounidense. Algunos sectores son estructuralmente dependientes de la mano de obra inmigrante, incluida la irregular. Esta forma parte integral del funcionamiento de la economía estadounidense. Y al igual que con una torre de bloques de madera, cuando se retira una pieza esencial, no solo desaparece un puesto, sino que todo el equilibrio del edificio puede tambalearse.

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