Por el corresponsal de RFI en Nueva York, Gwendal Lavina
A cada lado del coro de la iglesia de Santa Teresa de Ávila, en Brooklyn, ondea una bandera: a la derecha, la del Vaticano; a la izquierda, la de Estados Unidos.
“El diablo en persona”
Vincenzo, de unos 50 años, acaba de terminar de rezar. Le molestan las recientes declaraciones de Donald Trump contra el papa León XIV y la caricatura en la que se le representa como Jesucristo: “Me parece muy preocupante. El papa es guiado por los Evangelios, no por la política. Aunque Donald Trump afirme estar cerca de nuestros valores, no es cristiano en absoluto, visto como maneja todo esto”, afirma.
Georges vive justo enfrente de la iglesia y va a misa todos los domingos. Su opinión tras las excentricidades de Trump es mucho más tajante: “Es el diablo en persona. ¿Qué más se puede decir? Son los representantes del Congreso y del Senado quienes deben responderle. Es vergonzoso que, con todo lo que dice, haya podido volver al poder”, comenta.
“Es una insolencia”
Betty por su parte defiende a León XIV e invita a Donald Trump a mostrar más moderación: “Es una insolencia por su parte: la religión debería ser respetada. Por supuesto que el papa tiene derecho a hacer un llamado a los dirigentes que asesinan a niños, mujeres y hombres para que respeten a la humanidad”, expresa.
Se dice dispuesta a perdonar a Donald Trump, pero añade con una sonrisa que él no es lo suficientemente humilde como para pedir perdón.
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