Cuba ha adquirido más de 300 drones militares, muchos de ellos procedentes de Rusia e Irán desde 2023, y estaría evaluando distintos escenarios de uso, informó el medio estadounidense Axios, citando inteligencia clasificada. Entre las acciones evocadas figuran posibles operaciones cerca de la base estadounidense de Guantánamo, ataques contra buques militares de Estados Unidos e incluso objetivos en Florida.
La información ha encendido las alarmas en Washington, donde altos funcionarios advierten de una "amenaza creciente" debido al desarrollo de capacidades en guerra con drones y a la supuesta presencia de asesores militares iraníes en la isla. "Cuando pensamos en ese tipo de tecnologías tan cerca, y en una serie de actores malignos que van desde grupos terroristas hasta cárteles de la droga, iraníes y rusos, es inquietante", declaró a Axios un funcionario estadounidense bajo condición de anonimato.
"Cuba, que ya sufre una agresión multidimensional de Estados Unidos, sí tiene el derecho absoluto y legítimo a defenderse de una arremetida bélica", escribió Díaz-Canel en la red social X, rechazando que estas capacidades puedan utilizarse como excusa para justificar una guerra contra la isla.
El gobierno cubano ha negado categóricamente el informe. El canciller Bruno Rodríguez aseguró que Washington "construye, día tras día, un expediente fraudulento para justificar la guerra económica despiadada contra el pueblo cubano y la eventual agresión militar". También criticó a ciertos medios por "promover calumnias" basadas en filtraciones interesadas. En la misma línea, el vicecanciller Carlos Fernández de Cossío calificó las acusaciones como "cada vez más inverosímiles" y reiteró que "Estados Unidos es el país agresor, Cuba el país agredido".
Cuba "no tiene intenciones agresivas"
Díaz-Canel advirtió asimismo que una eventual acción militar contra la isla "provocará un baño de sangre de consecuencias incalculables", aunque insistió en que su país "no representa una amenaza, ni tiene planes o intenciones agresivas".
Las tensiones entre ambos países se dan en un contexto de renovada confrontación. El presidente estadounidense Donald Trump considera que Cuba representa “una amenaza excepcional” para la seguridad nacional y ha lanzado reiteradas amenazas de “tomar el control” de la isla, situada a apenas 150 kilómetros de Florida. Incluso ha llegado a sugerir el posible despliegue de un portaaviones.
Washington mantiene desde 1962 un embargo sobre Cuba, reforzado recientemente con nuevas medidas, como un bloqueo petrolero impuesto en enero que restringe el suministro de crudo. A finales de marzo, solo un tanquero ruso con unas 100.000 toneladas de petróleo logró llegar a la isla. A principios de mayo, la administración Trump aprobó además un nuevo paquete de sanciones.
En este contexto, el director de la CIA, John Ratcliffe, realizó una visita excepcional a La Habana la semana pasada para reunirse con altos funcionarios cubanos, en paralelo a contactos diplomáticos en uno de los momentos más tensos de la relación bilateral en décadas. El viaje se produce además en medio de una grave crisis energética en la isla, marcada por frecuentes apagones vinculados a la escasez de combustible.
La histórica rivalidad entre ambos países, que se remonta a la década de 1960, sigue marcada por la cercanía geográfica y la influencia política de la comunidad cubana en Florida. En los últimos meses, la retórica ha escalado aún más, con advertencias desde Washington de que Cuba podría ser "la siguiente" en una eventual estrategia regional, tras recientes operaciones militares estadounidenses en América Latina.
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