Con nuestros enviados especiales en Beirut, Aabla Jounaïdi y Jad El Khoury
La reunión preparatoria entre Líbano e Israel suscita grandes expectativas en Líbano, pero, por el momento, cada parte llega con propuestas contradictorias.
Condiciones contradictorias
Por un lado, Líbano y su embajadora, Nada Hamadé Moawad, plantearán sus prioridades: un alto el fuego inmediato en esta guerra que ya se ha cobrado más de 2.000 muertos. Solo después se podrá debatir lo que preocupa a Israel: la situación de seguridad en el sur de Líbano.
Por su parte, Israel exige en primer lugar el desarme de Hezbolá, que para él representa la principal amenaza. Y solo después, eventualmente, discutir un alto el fuego. Por eso, por el momento, continúan las operaciones militares israelíes. Israel afirma haber matado a más de 100 miembros de Hezbolá.
Rechazo de Hezbolá
Hezbolá no está en la mesa de negociaciones. El lunes, el líder de la organización llegó incluso a pedir la cancelación de la reunión. En los últimos días se ha podido escuchar en las calles de Beirut la oposición de sus partidarios y de su aliado chiita Amal, con manifestaciones abiertamente hostiles al Gobierno libanés.
Otros libaneses quieren creer en estas negociaciones, aunque con muy pocas esperanzas. Para ellos, negociar bajo el fuego supone, inevitablemente, estar en una posición de debilidad. Y el hecho de que el principal actor de esta guerra no esté presente en la mesa de negociaciones garantiza que la aplicación del acuerdo resulte difícil, si no imposible.
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