El Gobierno de Pedro Sánchez ha hecho públicas 153 unidades documentales sobre el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, liderado por el entonces teniente coronel Antonio Tejero. La desclasificación pone fin a décadas de secreto amparadas por una legislación heredada del franquismo y abre al público material sensible sobre uno de los mayores traumas de la democracia española.
Sánchez anunció la medida en la red social X el 23 de febrero, afirmando que “la memoria no puede ser bloqueada” y que la publicación de estos documentos supone “saldar una deuda histórica con la ciudadanía”. Tras la aprobación del Consejo de Ministros, los archivos pueden consultarse en el portal oficial del Gobierno.
El papel del rey Juan Carlos, en el centro del debate
El 23-F sigue siendo un acontecimiento clave de la España contemporánea. Aquel día, Tejero irrumpió armado en el Congreso de los Diputados durante la sesión de investidura, generando una crisis institucional que se resolvió en las horas siguientes con la intervención del rey Juan Carlos I. La versión oficial sostiene que el monarca frenó el golpe y salvaguardó la joven democracia, aunque diversos sectores políticos y académicos mantienen dudas sobre su papel real.
El politólogo Pablo Simón considera que esta cuestión es uno de los principales focos de interés en torno a la desclasificación. Señala que persisten interrogantes sobre la posible complicidad de distintos actores y afirma que el contenido de los documentos podría influir en la percepción pública del papel de la Corona durante la transición.
Un movimiento con impacto político
Para algunos analistas, la decisión de publicar los documentos trasciende la transparencia institucional. Simón sostiene que la iniciativa podría responder también a intereses políticos del Ejecutivo, tanto para desviar el foco de otros asuntos como para satisfacer a sus socios nacionalistas e independentistas, que cuestionan desde hace años el rol de la monarquía.
Uno de los problemas señalados por expertos es la imposibilidad de confirmar si todos los documentos relacionados con el 23-F han sido desclasificados. Esta falta de certeza alimenta la persistencia de teorías conspirativas, especialmente entre sectores de extrema derecha, en relación con la actuación del rey Juan Carlos en aquellas horas decisivas.
La figura de Tejero, entre el franquismo y la democracia
El excoronel Antonio Tejero, fallecido este miércoles a los 93 años, nació en 1932 en Alhaurín el Grande (Málaga). Con una trayectoria de tres décadas en la Guardia Civil, estuvo destinado en Cataluña y en el País Vasco durante los años de mayor conflictividad. Su asalto al Congreso en 1981 supuso el final de su carrera y, paradójicamente, consolidó la legitimidad de la naciente democracia española.
Tejero había sido previamente implicado en otra intentona golpista, la conocida Operación Galaxia de 1978, por la que fue condenado a siete meses de cárcel. Respecto al 23-F, el escritor Javier Cercas ha señalado que el fracaso del golpe —en el que participaron mandos militares de mayor rango que Tejero— constituye un pilar fundamental del relato democrático español, tal como expone en su obra Anatomía de un instante.
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