Con el corresponsal de RFI en Bucarest, Guilhem Bernes.
Para sorpresa de muchos, Cristina Chiriac fue nombrada a la cabeza de la fiscalía de Rumania. En 2025, la oficina de la agencia anticorrupción que dirige en Iași registró uno de los peores resultados del país en cuanto a acusaciones formales.
Según la exmagistrada Andrea Chiș, su nombramiento no convence. "El jefe de la fiscalía debe, entre otras cosas, investigar los casos de corrupción dentro del propio sistema judicial: en los últimos años, no hemos visto abrirse ni un solo caso importante sobre este tema. El nuevo fiscal general tendría que ser capaz de impulsar ese tipo de investigaciones", dijo a RFI.
Marius Voineag, el segundo en mando, fue acusado públicamente en diciembre por varios fiscales de haber frenado investigaciones en grandes casos de corrupción. Era el único candidato al puesto de fiscal general adjunto.
"El presidente podría haber rechazado su nombramiento. En una situación así, se envía a los magistrados la señal de que, esta vez, se quiere una competencia seria", detalló Chiș.
En diciembre de 2025, miles de personas salieron a la calle para manifestar después de que el medio Recorder difundiera una investigación sobre grandes casos de corrupción que terminaron sin condena alguna.
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