Con el corresponsal de RFI en Jerusalén, Michel Paul
En Jerusalén, frente a la residencia del primer ministro, la tensión era palpable. Bajo las ventanas de la residencia oficial del primer ministro, cientos de manifestantes denunciaron lo que llaman un "gobierno del abandono". Para muchos aquí, la estrategia militar actual es un callejón político sin salida.
Meir piensa que el gobierno actual traiciona el ideal nacional. "El gobierno de Israel no realiza la visión sionista, es un gobierno antisionista. Porque solo busca una guerra eterna. De hecho, está usando la guerra solo para mantenerse en el poder", dice.
Un presupuesto estatal absorbido por la guerra
Esta "guerra eterna" es también el lema de las decenas de organizaciones de derechos humanos que coordinan estas manifestaciones. Benjamín, activista socialista, señala un presupuesto estatal absorbido por el conflicto.
"Este gobierno recorta los presupuestos para financiar su maquinaria de guerra. Y debemos exigir que destine estos presupuestos en primer lugar a la construcción de refugios de forma igualitaria, especialmente en las comunidades árabe-palestinas", afirma.
Sensación de estancamiento
A pesar de la presión policial, la movilización no se debilita. Sin embargo, entre los más antiguos, la esperanza de un cambio rápido se está desvaneciendo ante la sensación de estancamiento. Efraín, de 75 años, expresa esta amargura: "Es un país fascista. Creo que ya está perdido. Sin futuro, sin porvenir".
Estos testimonios reflejan las declaraciones hechas en Tel Aviv por los líderes del movimiento: para ellos, el silencio ya no es una opción ante un estado de emergencia que parece prolongarse.
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