Desde lo alto de una tarima, un hombre se detiene frente a la multitud y avanza hacia el borde. Durante un instante, observa la escena, con la mirada fría, grave. Lleva una boina con una estrella. Un fotógrafo, situado más abajo, levanta la cámara y captura ese momento fugaz. Más tarde bautizará la imagen como “Guerrillero Heroico”. En ese instante, Alberto Korda todavía no sabe que acaba de captar una de las imágenes más célebres del mundo, el retrato más emblemático del Che. 

La fotografía del Che Guevara del fotógrafo cubano Korda está expuesta en la muestra dedicada a Korda en el Museum of Latin American Art, en Long Beach, California.

Pero ¿Cómo se convierte una fotografía en una de las imágenes más reproducidas del mundo? Para el doctor Óscar Colorado, profesor de Fotografía Avanzada en la Universidad Panamericana de la Ciudad de México, entender el contexto de su toma es fundamental, porque en aquel momento “prácticamente se convirtió en una foto anónima”. Todo comienza un día antes de la toma: el 4 de marzo de 1960, cuando el buque mercante francés “La Coubre” explota en el puerto habanero de los Pan American Docks. El hecho se produce mientras descarga armamento belga destinado a las fuerzas revolucionarias. Media hora después se produce una segunda explosión. Mueren cerca de 100 personas y hay alrededor de 200 heridos. El hecho es considerado el primer acto terrorista contra la Revolución cubana y el gobierno lo atribuye a un sabotaje. En ese contexto, por primera vez, Fidel Castro acuña una frase que marcaría muchos de sus discursos posteriores: “¡Patria o muerte!”. Lo dijo al día siguiente, el 5 de marzo de 1960, cuando se organiza un homenaje fúnebre.

En esta foto de archivo del 5 de marzo de 1960, los dirigentes cubanos, entre ellos Fidel Castro (extremo izquierdo), Ernesto “Che” Guevara (segundo desde la izquierda) y el español Eloy Gutiérrez Menoyo (extremo derecho), caminan del brazo a la cabeza del cortejo fúnebre por las víctimas de la explosión de La Coubre, en La Habana, Cuba.

En una plaza inmensa se reúnen cientos de personas, Fidel Castro y sus ministros, entre ellos Ernesto Che Guevara. Pero, como precisa el doctor Colorado, “también había dos invitados franceses que, de alguna manera, acapararon mucha atención: Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir”. Este es el escenario de la foto de Korda, que así describe Óscar Colorado: “Había una cantidad enorme de gente que se congregó para despedir a los que habían muerto y homenajear a los que habían quedado mutilados. Fue terrible. Entonces, el Che Guevara se asoma a ver a esa multitud y, en ese momento, cuando contempla esa escena trágica, la gente llorando, la conmoción general, el Che se sobrecoge”. Ese es el instante de la fotografía.

Quien sostiene la cámara en ese momento es Alberto Díaz Gutiérrez, conocido como Alberto “Korda”, fotógrafo del periódico La Revolución, que sigue a Fidel Castro y sus ministros en todos sus viajes. “Durante años, antes de fotografiar la Revolución, Korda fue el mejor fotógrafo de moda de la isla. Lo llamaban ‘el Avedon de Cuba’, en referencia a Richard Avedon, porque era extraordinariamente talentoso y tenía un estudio comercial”, agrega Colorado. Con el triunfo de la Revolución, Korda se convence de su importancia ideológica, se sube al proyecto revolucionario y empieza a cubrirlo en imágenes.

 

Una fotografía del líder cubano Fidel Castro durante la exposición del fotógrafo cubano Alberto Díaz “Korda” en el centro Fototeca de La Habana, el martes 16 de septiembre de 2008.

El 5 de marzo de 1960 lleva una Leica M2 de 35 mm colgada en el cuello. Cuando el Che se asoma, hace dos disparos: uno en formato horizontal y otro vertical. Alberto Korda está situado más abajo que su modelo: es una toma contrapicada, de abajo hacia arriba. Esto es clave, señala Colorado, porque “cuando el fotógrafo está por debajo del sujeto, la imagen le confiere dignidad e importancia; es algo que se transmite en el lenguaje visual”.Sin embargo, al día siguiente del homenaje, los periódicos no publican la imagen: no se considera relevante para ilustrar el evento fúnebre. “A los medios, lo que realmente les importó fue la visita de Sartre y de Simone de Beauvoir. Ellos acapararon las primeras planas”, explica Colorado. A Korda, en cambio, le gusta mucho la fotografía y decide guardarla en su archivo. Más tarde la vuelve a trabajar: la reencuadra, eliminando la silueta de una persona a la izquierda y una planta a la derecha, hasta convertirla en un retrato puro del Che.

"Guerrillero Heroico", también conocida simplemente como Che Guevara, es una fotografía en la que aparece Ernesto "Che" Guevara. La foto fue tomada el año 1960 por el fotógrafo cubano Alberto Díaz Gutiérrez (1928-2001) más conocido artísticamente como Alberto "Korda".
Imagen recortada más conocida del "Guerrilerro Heroico" de Alberto Korda

Durante siete años, la foto queda en el olvido. La primera difusión masiva llega en julio de 1967, cuando Paris Match la publica a toda página para ilustrar un artículo de Jean Larteguy titulado «Les Guérilleros». En paralelo, el editor italiano Giangiacomo Feltrinelli visita a Korda y recibe copias del retrato que el fotógrafo le regala. Tras la ejecución del Che en Bolivia, en octubre de 1967, Feltrinelli manda imprimir una cantidad enorme de pósters basados en esa foto y los vende a bajo precio por todas partes para difundir la imagen y las ideas del revolucionario. El doctor Óscar Colorado precisa: “Vendió dos millones de carteles en los seis meses después de que murió el Che y, claro, Feltrinelli no le dio crédito al autor, no dijo que era de Korda. Las láminas llevaban un copyright, pero era el copyright del editor Feltrinelli y Korda no recibió nada, ni un centavo”.

Un empleado del Hôtel des Ventes de Drouot observa la fotografía “Retrato de Che Guevara” (Cuba, 1963) de René Burri.

En este momento aparece un tercer actor clave en la difusión mundial de la foto de Korda: el artista irlandés Jim Fitzpatrick. Estamos ya en 1968, un año convulso, y en ese clima de efervescencia política el movimiento contestatario busca un rostro, un símbolo visual de insurrección y de revolución. Hasta entonces, la prensa mostraba a Guevara como jefe de guerra o como un hombre cálido y pícaro. Algunas fotografías eran ya muy conocidas, como el “Che fumando un puro” de René Burri, que pronto empieza a convivir con el “Guerrillero Heroico” de Korda en las manifestaciones alrededor del mundo.

Estudiantes amotinados que llevan retratos de Che Guevara y Mao Zedong se manifiestan frente a la escuela de policía en Roma, el 5 de diciembre de 1968.

Colorado explica que ahí entra Fitzpatrick: “él toma la foto de Korda y la transforma en un icono gráfico. La convierte en una ilustración sobre un fondo rojo intenso, reduce el retrato a blanco y negro puros, sin matices de gris, y añade en la boina una estrella comunista amarilla de cinco puntas.” Ese cartel, simple y contundente, tiene un éxito enorme y se difunde por todo el mundo, consolidando definitivamente la imagen del Che como un símbolo global. Décadas después, el Museo Victoria and Albert de Londres certificaría que esta fotografía es la imagen más reproducida de la historia de la fotografía.

El cartel rojo y negro se publicó en mayo de 1968, poco después de la ejecución del Che Guevara en Bolivia, en octubre de 1967.

Para Colorado, una de las claves de esta imagen es la ironía que genera con el tiempo: “la foto pasa de ser un símbolo de revolución y rebeldía a convertirse en un producto del capitalismo. El crítico Tom Wolfe habla de radical chic: el gesto rebelde consumido como accesorio de identidad. Eso es exactamente lo que ocurre con el Che. Su rostro aparece en todas partes: en anuncios de vodka Smirnoff, en campañas comerciales, e incluso en una presentación, muy criticada, de modelos de coches Mercedes-Benz en Estados Unidos, donde alguien tuvo la idea de sustituir la estrella comunista de cinco puntas por la estrella de la marca. El escándalo fue enorme y se convirtió en una auténtica crisis reputacional.”

Ilustración realizada por la marca de vodka Smirnoff en 1999, a la venta en eBay.

Aunque se trata de la fotografía más reproducida del siglo XX, Korda apenas obtuvo ingresos por ella. La situación jurídica de Cuba, fuera de los grandes tratados internacionales de copyright, complicaba cualquier acción legal. Aun cuando llegó a iniciar demandas contra algunas empresas, entre ellas Smirnoff, demostrar su autoría y hacer valer sus derechos resultó difícil. En ese contexto, la marca acabó aceptando una indemnización extrajudicial de 50.000 dólares. 

 

Pero Korda, fotógrafo profundamente convencido de la Revolución, no se enriqueció con ello. El doctor Óscar Colorado revela que “donó íntegramente ese dinero al sistema de salud cubano”. El autor de una de las imágenes más importantes del siglo XX siguió trabajando y documentando la Revolución, pero nunca volvió a producir una fotografía de impacto comparable.

El fotógrafo cubano Alberto Korda (derecha), de 70 años, observa en un ordenador portátil una de sus fotografías más famosas del héroe revolucionario cubano de origen argentino Ernesto “Che” Guevara, el 10 de agosto de 1997.

Si quieres saber más, puedes visitar el blog sobre fotografía de nuestro entrevistado, el Dr. Óscar Colorado.

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