El informe desde el norte de Israel
Desde el 7 de octubre de 2023, en su casa de Rosh HaNikra, Yair vive con el temor constante a una incursión de Hezbolá. Hoy en día, este médico no cree en el acuerdo de paz. “Hemos tenido algunos meses de calma, pero ¿va a aguantar 60 días? Sinceramente, no estoy para nada seguro de ello”, deplora Yair.
Yair dice que no es un paranoico, sino que simplemente va muy bien equipado. Su pistola automática Glock nunca se separa de él. Hay chalecos antibalas en todas las habitaciones de la casa.
“Es sobre todo una herramienta para defenderse. Tengo un sistema de cámaras concéntrico alrededor de la casa. Allí hay un fusil con todas las municiones y todo lo necesario”, explica a RFI.
Un poco más lejos, en el Kibutz Sasa, Yaelle tiene la impresión de estar en un impasse.
“Todos están contentos de que esto pare. Creo que del otro lado de la frontera nadie tiene ganas de vivir bajo los bombardeos y los ataques. Nadie tiene nada que ganar, pero como pensamos el Hezbolá pasa las 24 horas del día planeado cómo va a erradicar nuestro país, no somos optimistas”.
Ante un futuro incierto, esta jubilada pacifista intenta de mantener su buen humor.
“Se dice que todos tenemos un síndrome postraumático, todo el país. Así que ponemos Netflix y miramos películas idiotas”, dice.
En el norte de Israel, los habitantes se preguntan si el ejército va a abandonar el sur del Líbano, que actualmente ocupa.
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