A simple vista, la energía solar acaba de desbancar al carbón en China, según informa la corresponsal de RFI en Pekín, Clea Broadhurst. A finales de julio, los paneles fotovoltaicos representaban una potencia instalada (potencia activa máxima que un módulo de generación o almacenamiento puede entregar al sistema eléctrico) ligeramente superior a la de las centrales de carbón. La energía solar representa ahora casi un tercio de la capacidad eléctrica total del país, lo que supone un avance vertiginoso.
“A finales de julio de este año, la capacidad instalada de energía solar en China alcanzaba los 1.286 millones de kilovatios”, indicó la Administración Nacional de Energía en un comunicado publicado en las redes sociales.
Sin embargo, no precisa cuál era en esa fecha la producción efectiva de las instalaciones solares o de carbón. En realidad, los paneles dependen de la insolación. Las centrales de carbón, por su parte, pueden funcionar día y noche. Resultado: en los primeros siete meses del año, la energía solar solo suministró una octava parte de la electricidad china.
Un auge engañoso
De hecho, parte de la energía verde disponible queda sin utilizar. Cuando la red no puede absorberla, su producción se reduce o se interrumpe. Según el CREA, un centro de investigación sobre energía, y Global Energy Monitor, más de una cuarta parte de la producción potencial eólica y solar habría quedado descartada durante el primer semestre. Y el despliegue se está ralentizando. Pekín ha suprimido las tarifas garantizadas para los nuevos proyectos de energías renovables, lo que reduce su rentabilidad.
La demanda interna está disminuyendo, mientras que el exceso de producción de paneles ya ha provocado una caída de los precios. Varios gigantes chinos del sector solar acumulan ahora pérdidas. Se trata, por tanto, de un punto de inflexión importante, pero aún no supone el fin del reinado del carbón.
Compartir esta nota
