Con la enviada especial de RFI a Clacton
Clacton, una pequeña ciudad costera, vive del turismo. Nigel Brown, quien trabaja en el sector, planea votar en blanco este jueves 13 de agosto, pero para él no hay mala publicidad: “Desde que fue elegido, Farage ha hecho que se hable mucho de la ciudad. ¡Como destino turístico, es importante que la gente haya oído hablar de Clacton! Y, además, solo con los periodistas que vienen en gran número, de Europa, de todo el mundo… Es bueno para los negocios”, se felicita.
Treinta y tres candidatos se enfrentan a Nigel Farage: entre ellos, el independiente Michael O’Keeffe. No espera ser elegido, pero considera que su adversario, enviado aquí en 2024, no piensa en el interés de los 85.000 habitantes. “Esta persona manipula el sistema electoral para lograr sus fines”, afirma. “Solo habla de lo que hará cuando sea nombrado primer ministro. ¡En cambio, no dice nada de lo que hará durante los tres años que faltan hasta las próximas elecciones!”, protesta.
En cuanto a Susan Steadman, una votante de izquierda, está empezando a avergonzarse de decir de dónde es. “Está sacrificando a la ciudad en aras de su ego”, opina. “Esto podría perjudicarnos: ya nos tachan de racistas y su reelección solo empeoraría las cosas. Y sí, eso me molesta”.
La elección podría costar 250.000 libras (más de 290.000 euros) a los contribuyentes. De hecho, los principales partidos políticos han decidido boicotear lo que consideran un despilfarro de dinero público. Si resulta elegido, Nigel Farage seguirá enfrentándose a una investigación parlamentaria sobre sus finanzas.
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