Actualmente, 92 puestos de la cámara alta estaban reservados a lores hereditarios. Esos escaños eran transmitidos automáticamente dentro de determinadas familias aristocráticas, una práctica que sobrevivía como vestigio del sistema político medieval británico.
La reforma busca completar el proceso iniciado a finales del siglo XX. En 1999, el entonces primer ministro laborista Tony Blair impulsó una reforma que eliminó a la gran mayoría de los nobles hereditarios de la Cámara de los Lores, pero permitió que 92 permanecieran de forma transitoria. Más de dos décadas después, el Gobierno considera que ha llegado el momento de cerrar definitivamente esa etapa.
El actual primer ministro, Keir Starmer, presentó el proyecto de ley en septiembre de 2024 como parte de su programa para modernizar las instituciones del país. La iniciativa fue aprobada sin grandes dificultades en la Cámara de los Comunes, donde el Partido Laborista dispone de mayoría parlamentaria.
Sin embargo, el proyecto encontró una fuerte resistencia en la Cámara de los Lores, donde los conservadores y numerosos miembros independientes mantienen una influencia significativa. Durante meses, la cámara alta bloqueó la iniciativa y la devolvió repetidamente a los Comunes, prolongando el pulso político entre ambas cámaras.
Lores vitalicios, pero que no transmitirán su cargo
El bloqueo terminó tras una negociación entre el Gobierno y parte de los lores afectados. Como parte del acuerdo, el Ejecutivo aceptó conceder títulos vitalicios a algunos de los lores hereditarios que perderán su escaño, permitiéndoles seguir formando parte de la cámara sin que el cargo pueda transmitirse a sus descendientes.
La Cámara de los Lores es una de las cámaras legislativas más numerosas del mundo. Con cerca de 800 miembros, solo es superada en tamaño por la National People’s Congress de China. La mayoría de sus integrantes son lores vitalicios designados por el monarca a propuesta del Gobierno o de comisiones independientes.
Además de la eliminación de los escaños hereditarios, el Ejecutivo británico estudia otras reformas para reducir el tamaño de la cámara alta, entre ellas fijar una edad obligatoria de jubilación de 80 años para sus miembros.
Con esta medida, el Gobierno de Starmer busca actualizar una de las instituciones más antiguas del sistema político británico y acercarla a estándares más modernos de representación democrática. La reforma marca el final de uno de los últimos mecanismos por los que la aristocracia hereditaria mantenía un papel directo en la elaboración de leyes en el Reino Unido.
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