El Gobierno boliviano condenó la agresión e informó el inicio de una investigación para esclarecer el ataque. “El caso no quedará impune”, dijo el Gobierno en un comunicado.
"Este hecho constituye en una terrible agresión contra el trabajo de quienes conforman el gremio periodístico, y representa una amenaza directa contra la libertad de prensa y de expresión, pilares fundamentales del sistema democrático (…) No permitiremos que este atroz suceso quede en la impunidad", señala el texto del Ministerio de Gobierno publicado este domingo.
Secuestrado y torturado
El periodista fue interceptado el pasado 12 de febrero por un grupo de personas tras haber cubierto un acto electoral para los comicios regionales. Fue agredido, secuestrado, torturado y le intentaron cortar la lengua.
“Fue secuestrado, lo acogotaron y le cortaron la lengua con un arma cortopunzante”, denuncia la Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia (ANPB) y la Confederación Sindical de Trabajadores de la Prensa de Bolivia.
Se trata de un ataque de unas características inéditas, según el ex presidente de la Asociación de Periodistas de La Paz. "Es la primera vez que tenemos información de esa naturaleza, de que a un periodista le corten la lengua por la actividad periodística en sí misma, es un hecho totalmente escabroso, que no había sucedido, al menos yo no lo recuerdo", explica a RFI Nelson Martínez.
Aunque todavía no se conocen los motivos de esta agresión, el caso podría tener relación con informaciones publicadas sobre la apropiación de terrenos.
"Intuimos que la situación tiene que ver sobre todo con el tema de los avasallamientos. Uno de los grandes problemas que tiene la ciudad de El Alto son los avasallamientos, es decir, personas que se apropian de terrenos que no tienen propiedad y que hay todo un entramado de corrupción en relación a la legitimación o intento de legitimación o uso de instrumentos falsificados para la apropiación de tierras", agrega Martínez.
(RFI con AFP)
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