Ante las presiones legales y normativas para regular mejor la IA, OpenAI intenta tomar la iniciativa en el tema de la protección de los adolescentes. A medida que aumenta el uso de los chatbots —herramientas de IA conversacional— entre los jóvenes, con casi el 70 % de los usuarios de entre 13 y 18 años, el gigante de la inteligencia artificial lanza ChatGPT for Teens (Chat GPT para adolescentes en español).
Esta versión de la aplicación ChatGPT incluye un modo “estudio” enfocado en la educación y el aprendizaje, así como restricciones para impedir el acceso a contenidos violentos o de carácter sexual. También se ha implementado un sistema de control parental reforzado.
La mayoría de las medidas de seguridad ya existían para las cuentas identificadas como de menores, con contenidos restringidos que hacían referencia, por ejemplo, a la autolesión, la violencia o los trastornos alimentarios. También existían los recordatorios regulares para tomar descansos, los horarios bloqueados y ese modo “estudio” que guía a través de preguntas en lugar de dar las respuestas.
La novedad consiste en reunir estas medidas de protección en una experiencia única, enriquecida con recordatorios más frecuentes para buscar ayuda humana si es necesario, o para no copiar en las tareas.
Un lanzamiento bajo presión
Este lanzamiento se produce mientras los padres de un estadounidense de 16 años, Adam Raine, quien se suicidó en abril de 2025, demandan a ChatGPT por haber acompañado a su hijo en su acto.
Por su parte, la autoridad reguladora comercial de Estados Unidos investiga los efectos de los chatbots en los menores. Ante los mismos problemas, sus competidores han optado por caminos diferentes: Character.AI cerró sus conversaciones libres a menores de 18 años en noviembre de 2025; Anthropic reserva su asistente Claude para adultos, mientras que Google ha agregado restricciones para menores en Gemini. Estas se reforzaron en abril tras una evaluación crítica de la ONG Common Sense Media, que el grupo cuestiona.
La IA generativa está experimentando el mismo endurecimiento regulatorio que vivieron las redes sociales antes que ella: medidas de seguridad impuestas en California desde enero a los chatbots de compañía, una prohibición para menores que se está analizando en el Congreso de Estados Unidos y la verificación obligatoria de la edad en Australia, bajo pena de multa.
Para OpenAI, esta versión de ChatGPT para adolescentes es una forma de adelantarse a los requisitos de las regulaciones europeas y las leyes estadounidenses sobre la protección de menores.
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