La pesadilla para Nahuel Gallo concluía 448 días después de que el gendarme argentino fuese detenido en Venezuela cuando cruzaba la frontera por vía terrestre para encontrase con su esposa e hijo.
Atrás quedan 14 meses de aislamiento total con sus familiares, quienes nunca cesaron de luchar junto a los principales organismos de derechos humanos de la región hasta que fue liberado.
Para Carlos Varela Álvarez, abogado del cabo argentino, la contingencia familiar fue determinante para derivar en su excarcelación.
"La situación de Nahuel Gallo ha sido diferente de los otros ciudadanos argentinos que fueron secuestrados por el Gobierno de Venezuela. Su liberacion fue fruto de muchas presiones por parte de todos: su familia, fundamentalmente, su esposa, su madre, su suegra, una persona ya mayor, abogada que estaba en Venezuela y ha hecho una labor increible. Ese es el núcleo central. Luego, tambien el Gobierno argentino, seguramente también el de Estados Unidos y otras entidades, últimamente, la AFA. Nahuel Gallo ha sido una causa nacional".
Gallo llegó a Buenos Aires de madrugada a través de un avión fletado por la AFA (Asociación de Futbol Argentino) y fue recibido por su esposa y su hijo de tres años. Ahora, la prioridad será su recuperación física y emocional tras estos meses de cautiverio.
"Empieza una etapa lenta, sensible, de contención familiar y psicológica. Lo que mejor me parece es una etapa de silencio. Una persona que ha sido sometida a este tipo de presión no puede salir a la luz pública por el momento".
De los cinco presos políticos argentinos en Venezuela ya sólo queda uno por ser liberado. Se trata del abogado Germán Giuliani, quien permanece privado de su libertad desde mayo de 2025.
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