Un reciente informe de Oxfam da cuenta de la difícil situación humanitaria en la que se encuentra el Corredor Seco centroamericano, afectado por la sequía como consecuencia del fenómeno de El Niño que azota la región. Pérdidas agrícolas, limitaciones de acceso al agua y reducción de ingresos de los agricultores son solo algunas de las consecuencias de este fenómeno climático, dice Iván Aguilar, gerente humanitario para Oxfam en Centroamérica.
“Conseguimos documentar la pérdida generalizada de cultivos debido a la sequía que ha ocasionado el fenómeno de El Niño. Nos enfocamos sobre todo en los cultivos de maíz y frijol, dado que son la base de la alimentación de los hogares rurales en el Corredor Seco centroamericano, y en general de la población centroamericana. El 78.6% de los hogares en las comunidades en las que hicimos la evaluación perdieron prácticamente el 100% de sus cultivos, de igual manera el café. Esta perdida en el agro también tuvo un impacto en la oferta de empleo rural”, explica Aguilar.
“Se perdió por completo la cosecha en mi comunidad”
José Hernández cultiva maíz y frijol en el sureño municipio de Jocotán, en Guatemala, y espera con ansias la lluvia, pues ha perdido totalmente su trabajo. “Llevamos casi dos meses de no llover, ¡más! Porque en junio solo llovió en las dos tormentas y de ahí en julio no llovió nada, igual agosto, septiembre, nada. (…) Este año se perdió por completo la cosecha en mi comunidad”, cuenta.
Aguilar resalta que esta sequía supera con creces fenómenos anteriores: “En el ciclo de postrera, que es la segunda oportunidad al año que tienen los hogares del Corredor Seco para cultivar, el porcentaje de lluvias ha caído bastante bajo y el pronóstico no es nada alentador. Los institutos meteorológicos prevén que el mes de septiembre y octubre sigan siendo bastante secos. Eso va a dificultar que haya una recuperación en el ciclo de postrera”.
Habitualmente, señala, “uno de los dos ciclos suele dar cierta cantidad de cosecha; en este año, ninguno de los dos va a ser exitoso y eso es lo más complejo”.
El informe da cuenta de un deterioro en la seguridad alimentaria de la región que puede extenderse hasta dentro de un año, por lo que hace un llamado a intensificar los mecanismos de respuesta a estos fenómenos climáticos.
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