¿Por qué sorprenden tanto estos resultados en Brasil?
Gaspar Estrada: El resultado del presidente Lula está en línea con lo que venían marcando las encuestas de opinión. Lo que realmente sorprende es el nivel de resultado de los candidatos del bolsonarismo, empezando por Flávio Bolsonaro, que, como su padre en las dos elecciones anteriores, superó con creces el resultado marcado por las encuestas de opinión.
Eso también tiene una traducción en las elecciones estatales, en las cuales los candidatos respaldados por el bolsonarismo tuvieron resultados mucho mejores de lo previsto, y también en las elecciones a la Cámara de Diputados y al Senado, en las cuales los candidatos del bolsonarismo, en particular del Partido Liberal, van a tener las mayores bancadas.
Y en esta primera vuelta, lo que sorprende también es que Bolsonaro ha obtenido más votos que su padre en la primera vuelta de su elección. ¿Qué lectura hace?
Lo que me parece claro es que esta es una elección de cambio. Las elecciones siempre se definen en función de si hay una voluntad de continuidad o de cambio. Queda muy claro hoy que esta es una elección de cambio y que el movimiento bolsonarista ha logrado encarnarlo.
El error de diagnóstico de la campaña del presidente Lula fue asumir que era una elección de continuidad. Durante la campaña, los estrategas del presidente se dieron cuenta de este error y ha habido un esfuerzo por cambiar este rumbo. Sin embargo, me queda muy claro que, si el presidente Lula tiene la intención de ganar, va a tener que ser mucho más radical en el giro que deberá dar a su campaña. Tiene que darles respuestas mucho más concretas a los electores sobre cuál sería el cambio positivo que podría ofrecerles si votan por él.
Es decir, si Lula no les da a sus electores una razón concreta de por qué un cambio encarnado por él sería positivo, lo más probable es que gane Flavio Bolsonaro.
Bolsonaro parte como favorito a un balotaje en el que Lula deberá movilizar a los abstencionistas
¿Con qué temas concretamente Flavio Bolsonaro logró encarnar ese cambio del que habla?
Flávio Bolsonaro habló mucho durante esta campaña electoral sobre el precio de los alimentos, la carestía y los problemas de deuda de los brasileños. Eso es una realidad muy palpable, muy concreta.
En cambio, el presidente Lula, durante el inicio de su campaña, hablaba mucho de soberanía, de tierras raras, de Trump; es decir, de ideas abstractas que no remitían realmente a una vida concreta ni a una dificultad económica palpable en la vida cotidiana…
Es decir, Bolsonaro fue más directo al bolsillo…
Exactamente. Muchas veces las elecciones se deciden por una cuestión económica y no por valores más abstractos, que pueden tener sentido, pero que no tienen una resonancia particular para el elector.
Y es ahí donde me parece que se va a trabar la disputa en esta segunda vuelta: en saber si el gobierno de Lula es capaz de hablarle al bolsillo del elector.
¿Y le parece que Lula logrará hablarle al bolsillo del elector? Lo pregunto porque esto tiene que ver con el balance de su gestión.
Ahí es donde creo que el presidente Lula tiene dos activos que va a intentar movilizar. Uno es lo que va a pasar esta semana en el Senado, con la votación pautada, al menos por el presidente del Senado, de una reducción del tiempo de trabajo: pasar de seis días de trabajo a cinco, sin disminución del salario.
Y, en segundo lugar, el 19 de octubre —es decir, una semana antes de la segunda vuelta—, los beneficiarios del programa social estrella del Gobierno, el programa Bolsa Familia, van a tener un aumento del 15% de esta política social.
Creo que esa va a ser la gran apuesta del presidente Lula para movilizar a su base social de cara a esta segunda vuelta.
Pase lo que pase en la segunda vuelta, lo concreto es que, en las elecciones legislativas, la derecha bolsonarista se ha logrado imponer en las dos cámaras, sobre todo en el estratégico Senado.
En el Senado, efectivamente, el bolsonarismo —el Partido Liberal— tendrá la mayor bancada. Es muy importante el Senado porque es consultado para los nombramientos de embajadores, para el nombramiento del presidente del Banco Central y de los directores de esta agencia del Banco Central, así como de muchos otros organismos reguladores.
En la Cámara de Diputados, el Partido Liberal también tendrá la mayor bancada. De hecho, será la mayor bancada individual de un partido político en Brasil desde 1994, con 121 escaños sobre 513; es decir, casi una cuarta parte del Congreso brasileño. Y eso es un hecho inédito en un país en el cual el Poder Legislativo tradicionalmente siempre ha estado muy fragmentado.
¿Qué necesita Lula da Silva de aquí al 25 de octubre para encarar esa remontada que esperan los petistas?
Para remontar este desafío, el presidente Lula necesita, primero, diversificar el diálogo con sectores que no votaron por él en la primera vuelta.
En primer lugar, necesita dirigirse a los electores de centro y de centro derecha que no están convencidos por Flavio Bolsonaro y que, aunque inicialmente no estarían dispuestos a votar por Lula, tienen una dificultad real para votar por el bolsonarismo. Ese es un primer sector al cual el presidente Lula tiene que dirigirse.
En segundo lugar, debe movilizar a los electores abstencionistas que no decidieron acudir a las urnas en esta primera vuelta.
Y, en tercer lugar, tiene que hablarle a su base social. Creo que, en este sentido, las medidas económicas muy concretas, como el aumento del Bolsa Familia, serán importantes para movilizar a esa base social.
Ampliando el diálogo con estos tres principales segmentos, y apelando en particular a la movilización de las mujeres, que votaron en su mayoría por Lula durante esta primera vuelta, matemáticamente existe la posibilidad de que Lula gane la elección, pero va a ser una carrera difícil.
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