Jared Kushner, yerno y enviado del presidente estadounidense Donald Trump, encabeza una comitiva de alto nivel junto a Tony Blair y Nikolay Mladenov, el Comisionado de la Junta de Paz para Gaza. Los tres se reúnen hoy en Jerusalén con el primer ministro Benjamin Netanyahu, con el objetivo de destrabar el plan de paz para Gaza impulsado por la Junta y liderado por Estados Unidos.
Kushner llega desde Egipto, donde se reunió con mediadores regionales y con dirigentes de Hamás; negociaciones directas con la agrupación considerada terrorista, que enojan profundamente a Israel.
La hoja de ruta exige la desmilitarización total de Hamás, el traspaso del poder ejecutivo a un gobierno tecnocrático y el despliegue de una fuerza internacional de estabilización, lo que permitiría la retirada de las fuerzas israelíes y el inicio de la reconstrucción de la Franja. Aunque Hamás ha mostrado aceptación condicional, el gobierno israelí ha rechazado hasta toda retirada antes del desarme total de Hamas.
Esta presión diplomática coincide con una jornada política crucial en Israel: hoy se celebran las elecciones primarias del partido Likud, un paso clave de cara a las elecciones generales fijadas para el próximo 27 de octubre, en las que Netanyahu busca su reelección.
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