En la década de 1990, Tupac Shakur era uno de los raperos más famosos del mundo. Su asesinato, ocurrido mientras circulaba en auto por Las Vegas la noche del 7 de septiembre de 1996, es por ello objeto de especial atención.
Pero, durante años, la investigación se estancó: los cuatro ocupantes del Cadillac blanco que transportaba al tirador siguen sin ser localizados. El asesinato se convirtió entonces en uno de los “cold cases” más famosos de Estados Unidos, objeto de debates interminables entre los fanáticos de la música. Fallecido a los 25 años, “2Pac” fue una figura clave de la famosa rivalidad entre las escenas de rap de la costa oeste y la costa este de Estados Unidos.
Con sus éxitos “California Love” y “All Eyez on Me”, interpretados sobre melodías que mezclaban ritmo y bajos potentes, este hijo de una miembro de las Panteras Negras encarnaba al chico malo de la “Costa Oeste”.
Sin embargo, el misterio ha comenzado a despejarse en los últimos años, ya que “Keefe D”, un ex traficante de drogas y exlíder de pandilla, ha afirmado en varias ocasiones públicamente que estuvo involucrado en el asesinato del rapero en medio de rivalidades. En sus memorias publicadas en 2019, “Keefe D” escribió que había participado en el ataque mortal junto con otros miembros de su pandilla, los Crips, de Compton, un barrio de Los Ángeles.
“Keefe D” se declara inocente
Detenido en 2023, este hombre de 63 años está acusado de haber proporcionado el arma que se utilizó para matar a Tupac. Los otros tres ocupantes del auto, identificados desde entonces, han fallecido.
Aunque mantuvo la misma versión en entrevistas con los medios de comunicación, lo que llevó a la policía a reabrir la investigación, “Keefe D” se declara inocente de los cargos: afirma que el coautor de sus memorias las ficcionalizó para vender su libro y darse a conocer.
El juicio, que se prevé que dure cuatro semanas, tal vez permita poner punto final a este episodio de la cultura urbana estadounidense. Duane “Keefe D” se enfrenta a una posible pena de cadena perpetua sin posibilidad de reducción.
Sea cual sea el veredicto, es poco probable que satisfaga a los familiares de Tupac Shakur. En mayo, su medio hermano presentó una demanda civil en la que sostiene que “aún hay personas implicadas en el asesinato de Tupac que, desde hace treinta años, no han rendido cuentas por sus crímenes”.
La denuncia menciona, entre otras cosas, la reciente miniserie documental “Sean Combs: Ajuste de cuentas.”, en la que Duane Davis afirma, durante un interrogatorio policial, que P. Diddy le habría ofrecido un millón de dólares para asesinar a Tupac.
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