El ejército israelí intensifica sus operaciones alrededor de la ciudad de Gaza. El gobierno israelí ha ordenado que tome el control de la localidad, en la que aún residen cientos de miles de personas. Y los bombardeos se intensifican principalmente en el barrio de Zeitún. Cerca de un millón de personas podrían verse obligadas a desplazarse y los campos de refugiados del centro de la Franja de Gaza también tendrían que ser evacuados. Y si bien algunos ya se han ido hacia el sur del enclave palestino, otros no saben adónde ir.
La fe les permite a veces tener aún un poco de esperanza. Pero hoy en día, todos los habitantes de Gaza se ven obligados a plantearse la partida. “Si Dios quiere, podremos quedarnos en Gaza. Pero si nos ordenan irnos, nos iremos hacia el sur. Sin embargo, no sabemos adónde ir”, declara este padre de familia al micrófono de Guilhem Delteil, del servicio internacional de RFI, con la voz apagada tras casi dos años de desplazamiento y casi otros tantos viviendo en una tienda de campaña.
Todos comparten el mismo cansancio y unas condiciones de vida deplorables, caracterizadas por la falta de comida y agua. Y el ruido incesante. El de los tanques, las excavadoras, los drones explosivos, escribe una joven en Facebook. Un ruido también cargado de significado, ya que “mata el sueño de todos de conservar su casa, aquella a la que esperaban volver”, lamenta.
A la espera de una orden de evacuación
“Estoy esperando mi turno”, continúa. Su turno para marcharse. Por el momento, la orden de evacuación no ha llegado, pero sabe que llegará y ya se pregunta: “¿Qué me llevaré conmigo? ¿Mi ropa? ¿O lo que me queda de comida? Quizás estas cosas no tengan valor para algunos, pero me ha costado mucho esfuerzo conseguirlas”.
¿Irse a dónde? ¿Irse cómo? ¿Irse con qué? Estas preguntas siguen sin respuesta para muchos habitantes. Así que se aferran a esta última esperanza. “Si Dios quiere, esta guerra terminará. Ya es suficiente, es demasiado”.
Las Naciones Unidas estiman que casi toda la población ha tenido que abandonar su hogar al menos una vez en casi dos años debido a los combates y los bombardeos. La organización estima que la población actual de la gobernación de Gaza, que incluye la ciudad de Gaza y sus alrededores, es de casi un millón de personas. Tras una visita sobre el terreno, la directora del Programa Mundial de Alimentos, Cindy McCain, declaró que la Franja de Gaza, donde según la ONU hay una hambruna, ha llegado a un “punto de ruptura”.
Tras prohibir en marzo la entrada de ayuda humanitaria en la Franja de Gaza, Israel autorizó en mayo su regreso, aunque los trabajadores humanitarios la consideran muy insuficiente. La ofensiva israelí ha causado al menos 62.966 muertos en este territorio palestino, en su mayoría civiles, según cifras del Ministerio de Salud del Gobierno de Hamás.
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