Al conmemorarse tres años de la masacre perpetrada por Hamás desde Gaza, y a tres semanas de las elecciones generales que podrían derribar al gobierno de Netanyahu, la ciudadanía israelí sigue profundamente dividida.
El gobierno celebró un acto sectorial, reflejando el intento del primer ministro Benjamín Netanyahu de diluir su responsabilidad política tras el ataque. Sin embargo, mañana se espera en el Parque Hayarkon de Tel Aviv un acto multitudinario convocado por las familias de las víctimas y secuestrados. Paralelamente, la ciudadanía ha impulsado iniciativas para preservar la memoria, desde archivos con miles de testimonios visuales hasta la conservación de objetos recuperados de la masacre.
La conmemoración transcurre en un clima crispado. El locutor pro-gubernamental Yinon Magal desató una fuerte controversia en la radio al atacar a familiares de secuestrados y sobrevivientes por participar en un libro crítico del gobierno.
En seguridad, la alerta es máxima. La tensión aumentó tras un grave incidente en un vuelo de FlyDubai hacia Tel Aviv, donde los propios pasajeros evitaron una tragedia a bordo de un avión pilotado por personal con antecedentes extremistas. El hecho expuso serias fallas de control del Ministerio de Transporte, dirigido por una influyente ministra del partido oficialista Likud.
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