Además de temáticas como la exploración espacial, la seguridad y defensa y la competitividad, los líderes de la Cumbre espacial de París (del 9 al 10 de septiembre) debaten sobre qué hacer con la basura espacial. Enrique Fraga, ingeniero espacial en la empresa tecnológica GMV estima que una regulación del espacio orbital es necesaria para evitar la acumulación de desechos artificiales que presentan riesgos de colisión y de contaminación lumínica.  

RFI:  En siete años, la cantidad de satélites en órbita alrededor de la Tierra fue multiplicada por 8, según datos de la empresa de monitoreo espacial Look Up Space. ¿Está creciendo exponencialmente el número de satélites?

Enrique Fraga: Al final, todo esto está basado en un boom del mercado. Estamos hablando de que hay unos 16.400 satélites, de los cuales casi 11.000 son de una sola compañía privada [ndr: Starlink, que pertenece a Elon Musk], que podría incluso multiplicar por diez el número de satélites en órbita. A esto hay que juntar la expansión desde China, que también estamos hablando de decenas de miles de satélites, de Europa, que estaremos hablando por ahora de mil satélites. Pero hay muchas empresas privadas, también europeas, que están planteando constelaciones.

RFI: ¿Cuál es el uso de todos estos nuevos satélites?

Enrique Fraga: El mayor número de satélites que se está dando ahora mismo es para comunicaciones. Es decir, es para tener comunicaciones de Internet en los distintos puntos del planeta, que es en lo que se basa el negocio de Starlin y de Amazon, que va a tener su propia constelación. También la constelación europea Iris², en comunicaciones seguras.

Hay bastante crecimiento en el área de observación de la Tierra para prevención de desastres, para hacer ciencia, observar el hielo polar o las mareas. Y por motivos geopolíticos, también hay un auge grande en temas de defensa. Tanto Estados Unidos como Europa, Rusia y China necesitan observación de táctica militar y también de inteligencia de señal.

RFI: Con estos miles de satélites que giran alrededor de la Tierra, ¿se han producido colisiones?

Enrique Fraga: Sí, ha habido colisiones. En general, ha habido un cambio muy significativo en lo que era el tráfico espacial hace unos años, donde la mayor parte del peligro era de objetos que no se podían controlar, es decir, satélites que habían muerto en órbita y que por no poder maniobrarlos podían impactar algunos de los que estaban vivos. Ha habido un par de colisiones de un satélite ruso.

Ahora que tenemos, más de 16.000 satélites, se producen cientos de miles de maniobras de evitar colisiones entre satélites vivos. Ya no se trata solo de esquivar la basura, sino de coordinarnos entre nosotros, coordinarnos entre los satélites que están volando para que no giremos los dos a la derecha cuando se llega a un evento de posible colisión.

El tráfico espacial es un entorno todavía muy poco regulado, a diferencia del tráfico aéreo, que está todo coordinado bajo unas reglas de uso común.

Además, aquí se da una cosa que no se da en otros entornos que se llama el efecto Kessler: si un satélite impacta a otro se genera mucha basura, se parte en muchos trocitos y esos trocitos aumentan exponencialmente. Cada trozo puede impactar a otro satélite que a su vez genera otros trocitos. Se puede generar un efecto de progresión exponencial.

Luego tenemos el problema de que hay millones, muchos de objetos pequeños de basura espacial que no tenemos del todo controlados, que son peligrosos, aunque no catastróficos y que en algún momento tendremos que ampliar nuestras capacidades para tener un conocimiento absolutamente preciso de qué tenemos ahí fuera para poder esquivarlo, controlarlo o quitar la basura.

RFI: ¿Hay algún tipo de método para limpiar esta basura espacial? Existen casi 900.000 objetos artificiales en órbita…

Enrique Fraga: Y hay digamos 40.000 objetos que son catastróficos en caso de impacto. Existe investigación y desarrollo de tecnologías un poco futuristas, aunque ya hay misiones presentes para hacer lo que se llama Active Debris Removal. Es decir, enganchar un objeto y llevarlo a la atmósfera para que se queme o llevarlo a una órbita segura que se llama órbita cementerio, donde no hay posibilidad de impacto.

Pero todavía no tenemos un camión de basura o barrendero que funcione bien. Aún estamos en una fase muy temprana, pero va a ser una necesidad, viendo el crecimiento de satélites en los próximos en la próxima década.

RFI: Por parte de las mismas empresas que lanzan satélites, ¿existe algún tipo de regla o de autorregulación para no dejar satélites que ya están en desuso girando alrededor de la tierra?

Enrique Fraga: Sí, aquí hay regulación europea, regulación nacional, autorregulación de las empresas. Hay una política espacial en la Agencia Espacial Europea, que se llama “cero debris”, para cualquier misión que se lance no deja basura espacial [de aquí a 2030].

Existen ciertas medidas que van por ahí, pero no son internacionales. Y esto afecta un poco la competitividad, porque claro, si Estados Unidos tiene unos mecanismos Europa, y China y Rusia otros, al final penalizas al que más seguridad pone en vez de premiarlo.

Tenemos que intentar que los acuerdos sean de mayor calado internacional para que todos juguemos con las mismas reglas sin dañar la competitividad de las empresas. Lo idóneo es que haya una regulación transversal a todos los países.

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