"El momento es sumamente desafiante y nos convoca a estar listos para enfrentar serias amenazas, entre ellas la agresión militar", declaró Miguel Díaz-Canel este jueves en el 65º aniversario de la declaración del carácter socialista de la Revolución cubana.
"No la queremos, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y, si fuera inevitable, ganarla", añadió el jefe de Estado cubano en un discurso pronunciado ante varios miles de personas reunidas en el centro de La Habana también para celebrar la victoria en la batalla de Bahía de Cochinos.
Entre el 15 y el 19 de abril de 1961, unos 1.400 anticastristas entrenados y financiados por la CIA desembarcaron en Bahía de Cochinos, a 250 kilómetros de La Habana, sin lograr derrocar al Gobierno socialista de Fidel Castro. La operación fue lanzada tras la puesta en marcha por La Habana de una reforma agraria y de una amplia campaña de nacionalizaciones de tierras y empresas estadounidenses.
"Narrativa mentirosa y muy cínica"
Washington, opuesto al Gobierno cubano desde su llegada al poder en 1959, intensificó en enero pasado su presión económica al bloquear todo suministro de hidrocarburos a la isla, justo después de haber derrocado a su principal aliado, el dirigente venezolano Nicolás Maduro.
"Se ha construido una narrativa mentirosa y muy cínica: el de Cuba como Estado fallido (…) Cuba no es un Estado fallido, es un Estado cercado", continuó el jefe de Estado. "Seguimos siendo una revolución socialista en las propias narices del imperio", añadió, en referencia a su poderoso vecino.
Las relaciones históricamente conflictivas entre los dos vecinos y enemigos ideológicos, Cuba y Estados Unidos, atraviesan un recrudecimiento de las tensiones. No obstante, hay conversaciones en curso entre ambos países.
Con AFP
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