Por Isaure Hiace, corresponsal de RFI en Viena
Egisto Ott trabajó durante años en el BVT, los servicios de inteligencia austriacos. Allí ocupó diferentes cargos, entre ellos el de responsable de la vigilancia del extremismo, y posteriormente trabajó en otro servicio del Ministerio del Interior. Este hombre, de 63 años, está acusado de haber aprovechado su posición para recopilar datos sensibles con el fin de transmitirlos, a cambio de una remuneración, a representantes de los servicios secretos rusos. Las investigaciones comenzaron en 2017 y, tras ocho años de pesquisas, han dado lugar al juicio que comienza este jueves 22 de enero y que durará varias semanas.
¿Qué información habría proporcionado Egisto Ott y a quién?
Un nombre muy importante en este asunto es Jan Marsalek, también austriaco, exnúmero dos de la empresa Wirecard, en el centro de uno de los mayores escándalos financieros de Alemania y, sobre todo, considerado un espía a sueldo de Moscú, donde se cree que se encuentra refugiado en la actualidad. Según la fiscalía de Viena, Egisto Ott habría recopilado información confidencial para Jan Marsalek y otros representantes de los servicios secretos rusos.
También habría entregado a un cómplice desconocido, siempre en nombre de Marsalek, una computadora portátil del tipo SINA-S, utilizada por los Estados miembros de la Unión Europea para proteger las comunicaciones electrónicas. Y todo ello a cambio de una suma de 20.000 euros. El ordenador fue posteriormente entregado a un servicio de inteligencia ruso.
En cuanto al tipo de información que Egisto Ott habría recopilado y transmitido, se trataría, en particular, de objetivos del Kremlin, como el caso de Dmitry Senin, un agente del FSB que posteriormente cayó en desgracia. Senin huyó a Montenegro en 2017, y Egisto Ott se habría interesado mucho por él: habría intentado verificar si Senin había solicitado un visado en un país europeo con una identidad falsa. Gracias a sus contactos en Turquía, también habría obtenido una lista de clientes de un complejo turístico costero donde la familia de Senin pasaba sus vacaciones. Además, habría intentado seguir su yate. En resumen, según los investigadores, Egisto Ott habría consultado bases de datos austriacas y extranjeras para obtener información destinada, en última instancia, a ayudar al FSB a buscar a Dmitry Senin, un agente cuya vida sigue estando en peligro, según se precisa en el escrito de acusación.
Un juicio muy seguido en Austria
Para Anna Thalhammer, redactora jefe de la revista Profil, este juicio será importante para Austria, país considerado un centro neurálgico del espionaje, en particular ruso, pero también para Europa. “Este caso puede servir de ejemplo, ya que nunca antes se había podido observar con tanta precisión cómo funciona el espionaje ruso, cómo se lleva a cabo, cómo se organizan las redes”, precisa. “Y comprender cómo funciona permite, por supuesto, combatirlo mejor. Este juicio será determinante para saber si Austria se atreverá a actuar o si seguirá minimizando este tema y no lo abordará adecuadamente”, agrega.
Egisto Ott niega todas las acusaciones. Se enfrenta a una pena de hasta cinco años de prisión.
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