“Vamos a aperturar con danza el recibimiento de los códices de Azcatitlan aquí en nuestro país”, nos explicaba una de las bailarinas cuando terminaba de acomodar la ofrenda en el suelo del Museo de Antropología de la Ciudad de México. Preparaban una ceremonia para festejar la llegada de este documento que salió del país en 1840.
Emilia Mendoza, activista indígena, quien lleva años pidiendo su devolución, considera que el préstamo del documento es una buena noticia, pero la alegría no es total. Lamenta que el documento tenga que regresar a Europa.
Viaje a Francia
El Códice Azcatitlan estará expuesto hasta diciembre. Fue elaborado años después de la conquista de los españoles, en papel europeo y estampado como un libro. Estuvo al resguardo de los jesuitas en el siglo XVIII, después lo confiscó el Virreinato y en 1830 lo adquirió Joseph Aubin, un historiador francés que lo llevó a París. El regreso a la capital francesa está previsto para diciembre. Mendoza critica el acuerdo de préstamo entre Francia y México.
"¿Qué es lo que determina que el mundo tenga que prestarle al dueño original algo que le pertenece? No son objetos coleccionables. No son objetos para estar en museos. Son libros sagrados para las comunidades que estamos vivas. Me parece importante que tengamos esta claridad”, afirmó.
Bajo presión de México, una propuesta de ley presentada en mayo ante el Senado francés podría permitir la devolución definitiva de los códices. Pero el camino aún es largo antes de que estos tesoros de la historia mexicana vuelvan a casa.
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