La mayoría de los más de 70.000 migrantes que ingresaron al enclave los días 30 y 31 de julio regresaron a Marruecos en las horas posteriores a su llegada. Sin embargo, varios miles se quedaron en Ceuta, donde la situación se ha deteriorado desde entonces, dando lugar a episodios de violencia y a manifestaciones casi diarias de la población local, que exige un retorno a la normalidad.
Desde entonces, el Partido Popular y el partido de extrema derecha Vox exigen a diario al gobierno del primer ministro socialista Pedro Sánchez la expulsión a Marruecos de todas las personas en situación irregular que han llegado recientemente. También piden que se ejerza presión sobre Rabat para lograrlo.
En el enclave español, a la entrada de la zona industrial de Tarajal, un olor pestilente impregna el aire, informa nuestro enviado especial a Ceuta, Matthias Raynal.
“Vivimos aquí en medio del sufrimiento, esta situación ya no puede seguir así”, se lamenta un joven.
Aquí no hay ni baños ni duchas. Son cientos de jóvenes, en su mayoría marroquíes, los que viven en tiendas de campaña improvisadas, hechas con lonas y cartón. Pero también hay mujeres y algunas familias con niños pequeños.
“No hay reparto de comida”, se lamenta otro hombre. “La gente se prepara su comida y lo compra todo por su cuenta. Antes, en Marruecos, comíamos tres veces al día. Aquí hay que tener paciencia y suerte si quieres comer siquiera una vez al día”, agrega.
La violencia de la policía y el ejército españoles
A estas condiciones de vida indignas se suma la violencia de la policía y el ejército españoles. Los testimonios se acumulan: “Estaba durmiendo cuando vi a un militar frente a mí. Me dio un golpe con la porra en la parte superior de la frente y en la nariz. Tuve otras lesiones. En resumen, me agredieron y me dejaron ensangrentado, tirado en el suelo”.
Algunos esgrimen que su solicitud de asilo está en proceso de revisión. Sin embargo, tendrán que esperar varias semanas antes de su próxima cita. Esta situación de emergencia, en la que se estima que cerca de 8.000 personas siguen en la calle, se enfrenta a la lentitud de la burocracia.
La crisis migratoria ha exacerbado el nacionalismo a este lado de la frontera. Alrededor de 400 españoles marcharon el domingo 20 de septiembre en Ceuta para reafirmar la soberanía de Madrid sobre este pequeño territorio ubicado al norte de Marruecos.
Compartir esta nota
