RFI: ¿Qué efecto tuvo en el público la publicación de esos 3,5 millones de documentos sobre el caso Epstein por parte de la administración estadounidense?
Era algo muy esperado. Realmente era una medida que Trump había anunciado, pero siempre había retrocedido, lo que alimentaba las teorías conspirativas según las cuales había algo que debía ocultarse. Finalmente, la Transparency Act fue aprobada en 2025, con un consenso inédito entre republicanos y demócratas. Cuando ves los documentos, son más de 3 millones de piezas. Y no sabes por dónde empezar. Da la impresión de que tienes acceso a datos desclasificados, lo cual es cierto. Así que el gesto es bueno, pero la pregunta es: ¿qué hacemos con todo este material?
RFI: ¿La publicación de estos documentos reavivó las teorías conspirativas en torno al caso Epstein? ¿Cómo se ha apropiado la esfera complotista estos documentos?
Sí, es muy visible en las redes sociales. Se observa un resurgimiento de teorías conspirativas antiguas, como la del pizzagate, que afirmaba que el director de campaña de la candidata presidencial Hillary Clinton había organizado una red de tráfico sexual infantil en una pizzería. En plataformas como Reddit, si escribes la palabra "pizza", reaparece todo ese relato conspirativo que se basa en la idea de una red de cooperación entre élites contra el pueblo y en una red pederasta criminal.
¿Por qué? Porque en los archivos difundidos estos días, la palabra "pizza" aparece 911 veces. Efectivamente, es extraño. Algunos ven ahí una palabra clave. Y eso basta para reactivar el pizzagate, una teoría conspirativa que surgió hace casi diez años, llevando a algunos a decir: "Ya lo veían, era exactamente eso".
RFI: ¿En qué sentido el caso Epstein reúne, desde hace tiempo, todos los ingredientes capaces de alimentar las teorías del complot?
En este caso están todos los ingredientes del conspiracionismo, todo lo que puede alimentarlo y hacer que quienes lo propagan digan: "Teníamos razón". Las teorías conspirativas alrededor de Epstein realmente comienzan a partir de su muerte. Muchos se dijeron: este hombre sabía demasiadas cosas, podía hacerlo todo estallar. No pudo suicidarse, tiene que haber sido necesariamente un suicidio encubierto.
A eso se suman sus relaciones con figuras muy poderosas, desde Silicon Valley, Bill Gates, pasando por el príncipe Andrés, hasta responsables políticos en Europa. Eso alimenta la idea de un complot transnacional, sostenido por élites poderosas contra el pueblo, especialmente porque las víctimas eran a menudo chicas jóvenes de entornos desfavorecidos.
Ahí encontramos esquemas clásicos del conspiracionismo: la idea de un Estado profundo, de una oposición radical entre élites y pueblo, y un imaginario antisemita que se superpone. Han surgido así teorías que afirman que Epstein habría sido un agente del Mossad. Por último, la desclasificación masiva de documentos da la impresión de una red relacional inmensa, donde surgen nuevos nombres cada día, lo que alimenta todavía más a la complosfera.
RFI: ¿Esta transparencia masiva, sin jerarquización ni contexto, ha alimentado paradójicamente las teorías del complot?
Hay una voluntad muy fuerte de ser transparentes, con la desclasificación de 3 millones de piezas, algo inédito en Estados Unidos. Pero lo que vemos es que difundir documentos así, en bruto, puede ser contraproducente. De hecho, ha reactivado todos los debates conspirativos. Al mismo tiempo, todo el mundo quería esos archivos, y es muy bueno que el Departamento de Justicia los haya publicado. Pero habría hecho falta clasificarlos.
Ahora cualquiera puede conectarse y buscar; hay fotos que pueden resultar chocantes; aparecen nombres de personas que no necesariamente están vinculadas a Epstein. Eso puede crear un vínculo artificial entre un nombre citado y Epstein. Y puede convertirse muy rápidamente en una caza de brujas.
El hecho de que ciertos pasajes estén censurados también alimenta la idea del complot: nos dan información, pero no toda la información. Estamos realmente en la frontera entre la voluntad de transparencia del Congreso estadounidense y la esfera complotista, que dice: "¿Lo ven? Estos documentos prueban que teníamos razón". Está muy bien tener derecho a la información, pero también tenemos derecho a la prudencia. La pregunta sigue siendo: ¿qué hacemos con todo esto?
RFI: Este ejercicio de transparencia debía permitir cerrar el caso. Sin embargo, parece ocurrir lo contrario. ¿Se puede todavía calmar el clima de sospecha que rodea el caso Epstein?
Trump dijo que, ahora que lo había dado todo, esperaba que se pudiera pasar página. No creo que sea el caso. Creo, por el contrario, que es el inicio de algo mucho más fuerte. Todo el mundo quiere encontrar algo, quiere pensar que no es posible que se haya publicado esto sin que haya algo por descubrir. Creo simplemente que estamos viendo la parte ínfima del iceberg y que habrá muchos más nombres salpicados, muchas más pruebas que saldrán. Es solo cuestión de tiempo. Hay que analizar todos esos documentos.
Compartir esta nota
