En medio de la peor crisis económica de Bolivia en cuatro décadas, en La Paz las medidas de presión impulsadas por campesinos, obreros, mineros y otros trabajadores mantienen desabastecidos los mercados y las gasolineras, mientras escasean los medicamentos en los hospitales. Desde inicios de mayo, en la ciudad se concentran las protestas que piden la salida del presidente Rodrigo Paz.
La Paz vivió la víspera una tensa calma, mientras la ciudad comienza a ser asfixiada por la falta de combustible y de alimentos como consecuencia de las protestas. Patricia Cuevas, empleada de un banco en el centro de la ciudad, pudo salir a almorzar, lo que no había podido hacer en días anteriores debido a los explosivos artesanales ("dinamitazos") de los manifestantes y a los gases lacrimógenos lanzados por la policía.
"La verdad, estamos expectantes porque no sabemos lo que realmente va a pasar", dice a RFI.
Acusaciones contra Evo Morales
La población está atemorizada por el vandalismo y la violencia. El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, calificó las acciones de la policía como "contención de la violencia" e informó de la detención de más de un centenar de personas. También responsabilizó a Evo Morales por lo que está sucediendo: "No puede ser que gente enviada por Evo Morales desde El Chapare esté haciendo esto en la ciudad de La Paz. No puede ser que gente que viene pagada, porque hay pruebas del dinero que está circulando, quede impune", manifestó Oviedo.
Entre tanto, la población comienza a sentir la falta de combustible y alimentos debido a los bloqueos en las carreteras. "Nosotros estamos aquí buscando de alguna manera sobrevivir, porque no hay nada en los mercados, está todo paralizado", dice Rodolfo Ascarrunz, comerciante.
Según Ascarrunz y otros comerciantes, el Gobierno, amparado en la Constitución, debería dictar un estado de excepción en La Paz. "Creo que lo permite la Constitución y, además, es obligatorio. No están viniendo a marchar nomás, ha habido robos, ha habido enfrentamientos", dice Rodolfo Ascarrunz.
Por el momento, sin embargo, las autoridades descartan un estado de excepción y prefieren optar por reforzar la presencia de la policía y de las Fuerzas Armadas en esta región.
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