Ryan, empresario francés, residía en Azerbaiyán desde hacía cuatro años en el momento de su arresto. Su juicio comenzó en enero de 2025, junto a un presunto cómplice, Azad Mamedli, ciudadano azerbaiyano acusado de "alta traición". Ambos fueron declarados culpables: Ryan recibió una pena de diez años y Mamedli, de doce.
Una misión de inteligencia con múltiples objetivos, según la fiscalía. La acusación sostiene que agentes de la DGSE se acercaron a Ryan durante su estancia en Bakú y le asignaron varias tareas. Entre ellas, obtener información sobre la declaración de Shusha, firmada en junio de 2021, que formaliza el estrechamiento de la cooperación entre Azerbaiyán y Turquía.
Según el Ministerio Público, los servicios franceses también estaban interesados en las relaciones de Azerbaiyán con Irán, Pakistán, Argelia y Somalia; en fotografías de armamento paquistaní suministrado al país; y en datos sobre empresas vinculadas a Rusia o China.
La fiscalía sostiene además que Ryan no se limitó a recopilar información: habría reclutado a Azad Mamedli y facilitado su encuentro con agentes franceses. También se le acusa de intentar captar a ciudadanos azerbaiyanos y rusos en una universidad de Moscú donde estudiaba.
Francia niega las acusaciones
En su alegato final antes del veredicto, Ryan rechazó los cargos y afirmó que nunca actuó sabiendo que sus actividades podían tener fines de inteligencia. "No soy un espía, y he intentado demostrarlo durante todo el juicio", declaró, según la traducción del intérprete.
Reconoció sentirse "únicamente culpable" de haber mantenido contactos con empleados de la embajada francesa y de no haber informado de ello a las autoridades azerbaiyanas. Para París, Ryan es víctima de tensiones diplomáticas.
El telón de fondo: el conflicto del Alto Karabaj
El caso estalló en un momento de fricción entre ambos países, después de que Azerbaiyán retomara en septiembre de 2023 el control total del Alto Karabaj, de mayoría armenia. Bakú acusaba a Francia de apoyar a Armenia, mientras que París denunciaba supuestas injerencias azerbaiyanas en sus territorios de ultramar, acusaciones que Azerbaiyán rechaza.
Desde finales de 2024, sin embargo, las relaciones han mostrado cierta distensión. El 8 de marzo, el presidente francés Emmanuel Macron y su homólogo azerbaiyano, Ilham Aliyev, mantuvieron una conversación telefónica para explorar vías de reactivación de sus vínculos bilaterales, según informó Bakú.
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