Los israelíes esperaban represalias iraníes tras la eliminación del jefe de seguridad Alí Larijani. Las sirenas sonaron en oleadas durante la noche del martes al miércoles en todo el país, especialmente en el norte y el centro, según informa nuestra corresponsal en Jerusalén, Frédérique Misslin.
Dos personas murieron la madrugada miércoles cerca de Tel Aviv, según los servicios de emergencia, en un lugar en el que la policía israelí había informado de la caída de fragmentos de cohetes lanzados desde Irán.
Los socorristas de Magen David Adom, el equivalente israelí de la Cruz Roja, difundieron imágenes que muestran daños importantes, en particular un vídeo de un coche en llamas y escombros procedentes de varios lugares.
Tras la serie de ataques, la televisión estatal iraní declaró: “Se han lanzado misiles que transportaban ojivas de submuniciones”. El misil explota en el aire y dispersa por una amplia zona proyectiles que a su vez son explosivos.
El sistema de interceptación israelí permite detener alrededor del 90 % de los misiles y cohetes. A pesar de todo, esta noche se han producido una decena de impactos y daños: coches quemados, carreteras destrozadas; la estación central de Tel Aviv también ha sido alcanzada y el tráfico ferroviario ha quedado suspendido en todo el país.
Los ataques de Irán y Hezbolá se produjeron al término de una nueva jornada de intensos bombardeos, esta vez llevados a cabo por Israel contra objetivos en Irán y el Líbano.
Con estas dos víctimas fatales son ya 14 los israelíes muertos en la guerra en Oriente Medio, al final de una jornada de intensos bombardeos llevados a cabo por Israel contra objetivos en Irán y el Líbano.
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