Los ucranianos celebraron el Año Nuevo al inicio de su cuarto invierno de guerra. En la noche del 31 de diciembre al 1° de enero de 2026, los ataques de Moscú sobre el territorio ucraniano no dieron tregua. A pesar de la amenaza cada vez más constante de los drones kamikaze, la fiesta siguió en Odessa, a 150 kilómetros del frente.
En Odessa, para llegar a los pocos bares abiertos hay que encender la linterna del celular. Casi toda la ciudad está sumida en la oscuridad. Este otoño, los ataques repetidos de Moscú dañaron gravemente la red eléctrica ucraniana.
A la entrada de un bar, Cola cuenta que lleva seis días sin electricidad en su casa. "Es durísimo", confiesa, "pero no quiero llorar, porque el Año Nuevo es mi fiesta favorita y quiero relajarme".
De fondo, las alertas aéreas suenan sin parar. Y sin embargo, una mujer también decidió salir a celebrar. Observa algo particular en la gente de Odessa: "Disfrutan mucho más de la vida que en cualquier otro lugar de Ucrania", dice. "Les da igual los drones y todo lo demás: toman cócteles y tratan de hacer su vida. ¡Si mueren, mueren! Pero al menos habrán tomado un buen cóctel y vivido en Odessa".
"No creo para nada en la paz"
Aunque desea la paz —algo evidente—, asegura que "no cree en ella para nada". Según ella, los ataques repetidos de Rusia solo alejan la posibilidad de un acuerdo entre Moscú y Kiev. "Ahora bombardean por todos lados…", lamenta.
Ese temor contrasta con las palabras del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien en su mensaje de Año Nuevo aseguró que "el acuerdo de paz está listo en un 90 %, queda un 10 % (…) un 10 % que lo contiene todo".
Rusia no tardó en intentar aterrorizar a la población civil. En la noche del 31 de diciembre al 1° de enero, decenas de drones atacaron Odessa.
Golpes que Moscú justificó como un "endurecimiento de la posición de la Federación de Rusia en las negociaciones", advirtió el martes 30 de diciembre Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, un día después de un ataque de 91 drones atribuido a Ucrania contra una residencia de Vladimir Putin.
Acusaciones rechazadas de plano por Kiev, y reiteradas por Moscú el miércoles 31 de diciembre, con un video como prueba. Las imágenes muestran un aparato que habría sido derribado durante ese ataque. Un video engañoso, según Kiev, cuya veracidad también es puesta en duda por el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), un centro estadounidense que documenta el conflicto entre Rusia y Ucrania.
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